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ESTABA PREVISTO PARA LA MADRIGADA DE ESTE MIÉRCOLES

Einstein tendrá que esperar: pospuesto el lanzamiento de LISA Pathfinder

Laura Crespo
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lauracrespoelimparciales/12/5/12/24
miércoles 02 de diciembre de 2015, 11:20h
Actualizado el: 02 de diciembre de 2015, 11:30h
El lanzamiento de la misión LISA Pathfinder de la ESA, que pretende detectar la existencia de las ondas gravitacionales predichas por Albert Einstein, ha quedad pospuesto. Aunque estaba previsto para la madrugada de este miércoles, el despegue se anuló por "un fallo técnico", según informa la Agencia Espacial Europea, que espera poder reanudarlo este mismo jueves.
La Agencia Espacial Europea (ESA) ha anunciado en un comunicado que el lanzamiento de la misión LISA Pathfinder, previsto para la madrugada de este miércoles, se pospone por "un problema técnico". En la breve comunicación, la ESA explica que "durante la etapa final del lanzamiento" se detectó "un problema técnico en el análisis adicional requerido por el cohete Vega".

El texto también aclara que la "nave espacial LISA Pathfinder de la ESA está en condiciones estables y seguras y los equipos de lanzadores están trabajando actualmente en este tema técnico". Y anuncia que este miércoles tendrá lugar "una revisión de los resultados" para decidir si el lanzamiento pudiera realizarse a primera hora del jueves 3 de diciembre, sólo 24 horas después del momento previsto.



LISA Pathfinder es el crucial y necesario ensayo de otra misión de la ESA, LISA, proyectada para 2034, una forma de allanar el camino a la prueba definitiva de que Einstein acertó al predecir la existencia de las ondas gravitacionales. LISA está diseñada para detectar, por primera vez, ese eco de la deformación del espacio que se propaga de una forma similar a las ondas sísmicas por la superficie terrestre en un terremoto. Sin embargo, antes de lanzarse a una de las mayores aventuras de la física del último siglo, la ESA avanza una versión reducida de LISA con dos objetivos fundamentales: el de testear la tecnología y el de probar la capacidad de reproducir el experimento necesario para captar la presencia de ondas gravitacionales con las condiciones peculiares y extremas del espacio.

Cómo funciona LISA Pathfinder

Para poder ratificar por fin la existencia de las ondas gravitacionales, los científicos de la ESA colocarán dos masas en caída libre en el espacio y enviarán rayos de luz entre una y otra observando las deformaciones que sufren en el camino. Los desplazamientos de esos haces de luz en Lisa Pathfinder se miden en niveles de picómetro o, lo que es lo mismo, una billonésima parte de un metro, una exactitud que es ya precisa en la Tierra pero que es necesario reproducir en el espacio.

Además, LISA Pathfinder tiene otro reto imprescindible: el de aislar los posibles ‘ruidos’ que interfieran en la detección de las ondas gravitacionales, en un ambiente desconocido. Para poder determinar que las desviaciones de la luz están producidas por las ondas gravitacionales hay que descartar antes cualquier otro motivo que pueda ocasionarlas. Sería como estar en el salón de casa y detectar de pronto un sonido extraño; habría que apagar la tele, cerrar las ventanas y permanecer en silencio hasta llegar a la fuente del sonido que nos interesa. LISA Pathfinder hará una relación de los ‘ruidos’ que pueden interferir en el trabajo de la futura LISA, para poder ratificar que las señales de luz están siendo influidas efectivamente por las ondas gravitacionales de Einstein.

Tras el lanzamiento

LISA Pathfinder se separará de la última etapa del lanzador 105 minutos después del despegue y utilizará su módulo propulsor para llegar a finales de enero al punto 'L1', una posición virtual en el espacio situada a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra en dirección al Sol. Instantes después comenzará a enviar señales a tierra y los ingenieros del centro de control ESOC de la ESA en Darmstadt, Alemania, encenderán los sistemas de control del satélite y realizarán una larga serie de pruebas para comprobar el estado de LISA Pathfinder tras el lanzamiento, una fase que puede durar en torno a tres meses. Será entonces cuando arranque la misión científica, que se prolongará durante un semestre: los primeros tres meses será la ESA quien utilice los sistemas de LISA Pathfinder para sus objetivos, tras lo que cederá el testigo a los colaboradores de la NASA, que desarrollarán su análisis en los tres meses siguientes. Tras estos nueve meses, la nave contará aún con una vida útil de nueve meses más, que se invertirán en investigar sobre las novedades que la comunidad científica espera encontrar.
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