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VULGARIDAD, VULGARIDAD, VULGARIDAD

martes 08 de diciembre de 2015, 01:33h
Confieso que encendí el televisor con la esperanza de asistir a un debate de altura, teniendo en cuenta la situación...

Confieso que encendí el televisor con la esperanza de asistir a un debate de altura, teniendo en cuenta la situación límite que vive España con un régimen agotado y una evidente necesidad de regeneración y renovación.

No ha sido así y lamento tener que decirlo. La zafiedad, los tópicos, los lugares comunes, la reiteración de argumentos manidos han presidido las intervenciones de los cuatro contendientes. Ni una chispa de humor ni un fogonazo de ingenio ni una salida sorprendente ni una propuesta audaz. Vulgaridad, vulgaridad, vulgaridad, esa es la palabra que define lo que los espectadores han contemplado. Ninguno de los cuatro interlocutores han sumado un solo voto para su partido. Da vergüenza la ausencia de altura política de cuatro personas que, en otras ocasiones, han demostrado tablas y relieve. En el debate de Antena 3 han estado los cuatro inquietos, nerviosos, inseguros, ausente la facilidad de palabra tan habitual en ellos. Parecían aprendices en lugar de políticos expertos.

Al margen de la parafernalia de la televisión y la atribución inmediata del éxito atribuido por cada partido a su candidato, el espectador medio se ha quedado estupefacto ante la ausencia de calidad política e intelectual.

Excelente la intervención de los dos periodistas que moderaron el acto con gran eficacia. Impecable el despliegue de Antena 3, la escenografía, la iluminación y el formato. Sería injusto afirmar que los cuatro políticos en debate lo han hecho mal. Sencillamente han estado vulgares. Eso es todo. Una completa decepción, en fin, que apenas quedará disimulada por la propaganda frenética de la televisión para cubrir un debate sin relieve.