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Macri, el cambio conciliador

sábado 12 de diciembre de 2015, 01:07h
La fisonomía de América Latina se está modificando. Y para bien. A la debacle del chavismo en las últimas elecciones venezolanas, se une la llegada a la Casa Rosada de Mauricio Macri, que acaba de tomar posesión de su cargo. Y precisamente en la Casa Rosada, como debe ser, pese a los intentos de Cristina Fernández por impedirlo y boicotear el traspaso de poderes que ha de verse con absoluta normalidad en cualquier democracia.

Con una actitud totalmente inasumible, la expresidenta argentina se negó a asistir al acto y hacer entrega a su sucesor del bastón de mando y la banda presidencial, como es tradicional. Pero con ello, no ha conseguido deslucir el acto. Lo único que ha logrado es aumentar su desprestigio, ya bajo mínimos, y que fue creciendo a pasos agigantados durante su mandato.

Un mandato que deja a Macri una herencia envenenada en un país cargado de problemas y con una crisis económica galopante, que fue sumiendo cada vez a más argentinos directamente en la pobreza, y donde la existencia todavía de las llamadas “villas miseria” resulta hoy incomprensible en un país con los recursos y posibilidades de Argentina. Claro que ante esto a Cristina Fernández de Kirchner no se le ocurrió otra cosa que eliminar la publicación de los índices de pobreza. De esta manera es como si esta no existiera. Quizá también ha creído que si no le ponía la banda a Macri es como si no fuera presidente.

Pero no solo lo es sino que abre para Argentina una nueva etapa. Mauricio Macri tiene ante sí un gran reto en muchos frentes, en política interior y exterior. Entre otros aspectos, es decisivo que se recupere la confianza de inversores extranjeros suprimiendo cualquier sombra de inseguridad jurídica. En su campaña y en su discurso de toma de posesión, se ha visto que Macri es muy consciente de los desafíos y habrá tomado nota de que el kirchnerismo no le va a allanar el camino, sino todo lo contrario. Sin embargo, hará bien el flamante presidente del país austral en no entrar al trapo. No puede perder ni un segundo en la tarea que le espera. En su discurso ha subrayado con acierto que es preciso “acabar con años de enfrentamientos inútiles”. El cambio, tras años de ineficaz populismo kirchnerista, es imprescindible para que Argentina recobre el lugar que le corresponde. Sin duda, el cambio conciliador de Macri va por el buen camino.
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