www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

'TIRO CON ARCO'

Toda la verdad sobre el cambio climático

Dani Villagrasa Beltrán
domingo 13 de diciembre de 2015, 17:16h
Actualizado el: 13/12/2015 17:40h

Nada más llegar a Segovia, el taxista nos preguntó si veníamos de Madrid. “¿Y qué, ya se ha despejado la boina de contaminación?” Sí, a los urbanitas ahora nos imaginan con boina, una boina gris y colectiva, distinta de aquella que se calaba Josep Pla para fingirse payés. No supimos muy bien qué contestarle. Continuó relatando que en Pekín, donde hubo una alerta por contaminación extrema, parecía que la nube de smog había remitido algo. Al menos eso parecía en las fotos, dijo.

Qué interés por los asuntos climáticos, pensé. Al levantar un poco la vista se veía el enorme cielo azul, recortado por la Sierra, con la ciudad al fondo, integrada sin mayor dificultad en el paisaje. La naturaleza, supuse, era parte del orgullo de aquella ciudad castellana. En el tono de las preguntas del taxista había implícito cierto sentimiento de superioridad frente al habitante de la capital, confirmado quizá en el evidente rodeo que dio para llevarnos a nuestro destino.

Ya en los bares segovianos, la conversación de los parroquianos trataba de la extrañeza por el clima. El otoño está siendo especialmente caluroso, y nadie ocultaba su asombro: “No hace falta el abrigo para salir a la calle, esto no parece Segovia”, decía uno. “Lo más importante es que llueva”, contestaba otro.

Con las calles empapeladas de carteles electorales, con los candidatos a todas horas en las televisiones, radios y periódicos, todavía puede hablarse del tiempo. El tiempo, lejos de ser un tema socorrido para salir del paso en las breves conversaciones de ascensor, está de plena actualidad: en París, casi 200 países llegaban a un acuerdo vinculante para tratar de detener el cambio climático. Este domingo, los titulares han figurado en las portadas de los principales diarios de todo el mundo, y, a priori, traen de buenas noticias. Las reacciones han sido eufóricas. Quien más, quien menos, ha calificado de “histórico” el compromiso alcanzado por las naciones del mundo. También voces disidentes, como la de James Hansen, climatólogo pionero en alertar sobre el cambio climático, que ha calificado los acuerdos de París de “fraude”.

En lo económico, las consecuencias y derivadas son enormes. A vuelapluma, cabe destacar los 100.000 millones de dólares anuales, a partir de 2020, que aportarán las naciones ricas para luchar contra el cambio climático, la transición hacia un modelo de energías limpias que puede seguir haciendo mella en países cuya riqueza se sustenta en petróleo y el gas, y las diferentes cotas de compromiso de EEUU –que para 2030 reducirá sus emisiones un 28% con respecto a 2005-, China, -que lo hará en un 60%-, y la Unión Europea –que las rebajará un 40%-.

En cuanto a lo que supuestamente importa, el planeta… ¿Será suficiente? ¿Servirá de algo? ¿Llegará a llevarse a cabo? Con este ambiente navideño de reuniones y distensión seguro que no faltará quién nos cuente 'toda la verdad' sobre el cambio climático.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (6)    No(1)

+
0 comentarios