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TRIBUNA

Diez regalos para todos los bolsillos

sábado 19 de diciembre de 2015, 19:49h

Un antiguo indio Cherokee dijo a su nieto, “Hijo mío, dentro de cada uno de nosotros hay una batalla entre dos lobos. Uno es malvado. Es la ira, la envidia, el resentimiento, la inferioridad, las mentiras y el ego. El otro es benévolo. Es la dicha, la paz, el amor, la esperanza, la humildad, la bondad, la empatía, la verdad.” El niño pensó un poco y preguntó, “¿abuelo, qué lobo gana?” El anciano respondió, “aquel que alimentas”.

Hay dos tipos de regalos muy diferentes que pedimos todos los años: materiales e inmateriales. Los materiales parece que monopolizan nuestro tiempo y nuestra atención: elección, búsqueda y compra. Los otros rondan por nuestras cabezas todo el año, pero en Navidad siempre parece que están un poco más presentes: hacemos balance de lo vivido, pedimos deseos o hacemos una lista de propósitos saludables para el año nuevo.

Si tuvieran que elegir una lista con tan sólo 5 regalos, ¿a cuál de estas dos se parecería más la suya? 1- Móvil, zapatos, coche, bolso y televisor; 2- Salud, amor, alegría, amistad y tranquilidad.

De la misma manera que el sentido común no es el más común de los sentidos, a veces ‘lo mejor’ es enemigo de ‘lo bueno’ y de ‘lo evidente’. Si los regalos importantes de la vida fueran tan claros, no nos olvidaríamos de ellos con tanta facilidad. En muchas ocasiones somos conscientes de este hecho, aunque sea fugazmente: cuando la desgracia, la enfermedad o la muerte, propia o ajena, llama a nuestras puertas. Por un momento uno se pregunta y se replantea su forma de vivir, sus hábitos y sus prioridades. ¿Quién no ha ido a un funeral de alguien cercano y no ha tenido esos minutos de reflexión? Yo lo llamo “la teoría del mal mayor” que consiste en que un mal desaparece cuando algo más grave aparece. Si por ejemplo estamos preocupados porque llegamos tarde a una cita importante con un cliente, un accidente grave fortuito hará que la preocupación por la cita pase a un segundo plano, o que incluso desaparezca. O si estamos preocupados porque una silla ha rallado el suelo de nuestro salón, una inundación hará que eso parezca una verdadera tontería. Es inevitable, vivimos en esta pirámide de preocupaciones y problemas que se van eclipsando unos a otros.

A todos nos ocurre: nos olvidamos muy rápido de lo profundo y nos perdemos en la superficie, pero seguro que hay otra forma de no olvidarse que no tenga que ver con desgracias, pérdidas y demás. En vez de la teoría del mal mayor, les sugiero otra quizás menos agresiva y más fácil de llevar: la teoría del bien menor.

Cuando uno reflexiona sobre ‘lo importante’, tiende a hacer grandes propuestas, a veces un poco radicales y difíciles de conseguir, como cambiar de trabajo, cambiar de estilo de vida, de pareja o de país. No digo que no sea factible, seguro que muchos han conseguido grandes hazañas, pero yo les propongo practicar a diario pequeños hábitos (bien menor) que les podrían ayudar a recordar lo que es importante ya que, aunque parezcan lo mismo, no es igual ‘no olvidarse’ que ‘recordar’. Uno es pasivo y el otro activo, el primero trata de retener lo aprendido y el segundo reactiva el recuerdo cada día. Por ejemplo, si todos los días hago cosas que favorezcan mi salud, no solo no me olvidaré de que la salud es importante sino que también disfrutaré de una vida saludable. El mismo planteamiento aplicaría a la amistad, el amor, la alegría, la tranquilidad, el equilibrio, etc.

Muchos autores nos han propuesto una lista de hábitos (7), de acuerdos (4) o de revelaciones (9) que nos volverían más eficientes, más equilibrados o más dichosos. Yo hoy les muestro la mía: los 10 regalos que me pido todos los días -y todos los años- para acordarme y disfrutar de lo que de verdad importa.

1- Beber agua, comer fruta y verdura.

2- Estirar los músculos del cuerpo durante al menos 10 minutos y caminar una hora.

3- Meditar por las mañanas.

4- Utilizar las palabras apropiadamente: sumar en vez de restar.

5- Ser amable con las personas, sonreír.

6- Leer y escuchar más (en el fondo es lo mismo).

7- Estar en contacto con la naturaleza, animal y vegetal.

8- Ser generoso. No se trata tanto de dar (que también), sino de no tener miedo a recibir, de compartir.

9- Seducir mente y cuerpo: prestar atención, conectar, descansar y dormir bien.

10- Dar gracias todos los días, ser agradecido.

Por último, les pido un pequeño favor: ¿podrían compartir conmigo algún truco o hábito que ustedes usen para recordarse a sí mismos lo que es realmente importante? Muchas gracias.

“La felicidad es una manera de concentrarse en lo posible sin querer conseguir lo absoluto”.Aristóteles

Nacho López

Asesor Financiero

NACHO LÓPEZ, dedicado al mundo de la banca de inversión y comercial, al mercado de capitales, al análisis y al asesoramiento bursátil, ha trabajado en los principales bancos españoles y en otros internacionales de primera línea.

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