"Sálvame, Dreni, sálvame la vida", redactó Schlichting en su última crónica como reportera de guerra en Kosovo. Una niña malherida suplicaba a su hermano que le rescatara de entre una montaña de cadáveres tiroteados por los esbirros de Milósevic. "El pequeño, con un disparo en el hombro, sólo pudo escapar". Así termina el relato de una mujer valiente, entregada a la vocación periodística curtida en tiempos de guerra, en los ominosos conflictos balcánicos que la caída del Muro permitió escuchar, desde la Europa capitalista, su execrable clamor de batalla.

"Cristina es una santa" del éter radiofónico y totalmente entregada a sus "queridos feligreses", según Miguel Ángel Mellado, el que fuera su jefe en "El Mundo" y uno de los maestros de ceremonias en la presentación del libro el jueves por la tarde: "Su mejor faceta era la que escribía en los periódicos, que con pericia palpaba la injusticia social. Yo le pedía que menos jugarse la vida hiciera cualquier cosa, pero que me trajera una buena historia", y con "estilo barojiano y precisión en el lenguaje", Cristina fue un día puta, vivió en un harén en Yemen con otras dos mujeres, fue la primera reportera en entrar en la ciudad de Valona (Albania) camuflada bajo un hábito de religiosa... "no ahorraba riesgos, no me importaba dormir en el suelo, subir montañas o bajar a las cuevas", relata la periodista, poseída por un fervor "incesante" y "enamorada" de su profesión.
En la última intervención del evento, Isabel San Sebastián aprovechó para agradecer al periodista y académico Luis María Anson, por aquel entonces director de "ABC", "el privilegio de haber contado con la oportunidad de trabajar, junto a Cristina, con un maestro del periodismo", y uno de los pioneros en favorecer la "conciliación laboral y maternal en una profesión como esta, además de promocionar el trabajo de las mujeres en un sector tradicionalmente masculino", añadió. Pues Cristina repasa su trayectoria sin olvidarse de que también ha sido madre. Por eso dedica el libro de su vida a sus hijos, para que, como los lectores, puedan sentir la aventura a través de ella.