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ARTURO MAS O EL ESPERPENTO

lunes 28 de diciembre de 2015, 12:54h
De vergüenza ajena. El gran partido que fue CiU, fracturado por la ambición enfermiza de Arturo...

De vergüenza ajena. El gran partido que fue CiU, fracturado por la ambición enfermiza de Arturo Mas, contempla cómo en una asamblea los antisistema deciden si dejarán insepulto durante unos meses más el cadáver político del presidente de la Generalidad. No se puede actuar con más saña. La CUP se esmera en humillar, en vejar, en flagelar al político genuflexo ante el rebenque de los ultraizquierdistas. A Arturo Mas todo le es igual con tal de permanecer en su poltrona de la Generalidad. Se arrastra como un gusano a los pies de la CUP.

Los analistas más solventes creen que las votaciones de la Asamblea dominical fueron un paripé. Que todo está pactado, tras las concesiones humillantes hechas por Arturo Mas y las prebendas y dineros prometidos. Todo pactado, sí, pero los líderes de la CUP han decidido humillar a Arturo Mas hasta la última instancia. El presidente podría haber anunciado la convocatoria de nuevas elecciones. No lo ha hecho. A los antisistema no les conviene nuevos comicios porque se han convertido en árbitros de la situación y podrían dejar de serlo. Por eso, salvo que pierdan el control interno de su agrupación, terminarán votando la investidura de Arturo Mas. El presidente lo sabe y por eso ha aguantado el calvario inenarrable de las últimas semanas.

El esperpento que padece hoy un pueblo tan culto y tan serio como el catalán por culpa de Arturo Mas, hombrecillo de cortos alcances y larga, larguísima ambición, adquirió el domingo sus tintes más sombríos con un empate en la Asamblea de la CUP que nadie se cree y con el despropósito cara al público de que unos centenares de ultras de la extrema izquierda decidan el gobierno de la Generalidad.