www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

El regalo de Aguirre a Sánchez Mato

jueves 07 de enero de 2016, 22:29h
El regalo de Aguirre a Sánchez Mato
El concejal de Hacienda del Ayuntamiento de Madrid, Carlos Sánchez Mato, reveló que recibió un regalo por parte de la portavoz del Grupo Popular, un tratado de economía, titulado Socialismo. Análisis económico y sociológico.

El concejal de Hacienda del Ayuntamiento de Madrid, Carlos Sánchez Mato, reveló el pasado 5 de enero, víspera de la celebración de la Epifanía de Jesús, que recibió un regalo por parte de la portavoz del Grupo Popular, Esperanza Aguirre. Se trata de un tratado de economía, titulado Socialismo. Análisis económico y sociológico, y su autor es Ludwig von Mises. Sánchez Mato, alguien dirá que tras una dura pugna entre la ignorancia y el sectarismo, ha rechazado el regalo aduciendo que “por acuerdo político, no aceptamos obsequios”. Es evidente que el acuerdo se refiere a los regalos que puedan hacerle personas o grupos interesados en conseguir contratos con el Ayuntamiento, peor no afecta a una compañera del Consistorio. Por otro lado, es probable que la honradez de Sánchez Mato no se vea comprometida por aceptar un regalo tan poco oneroso, aunque su cautela quizás busque en el exceso un valladar contra mayores tentaciones.

En cualquier caso, las ideas económicas son parte del alimento de estas crónicas, y ambos protagonistas nos han dado pie para recoger las que expone Ludwig von Mises en este libro. La obra es extensa y ambiciosa. Realiza un tratamiento sistemático de los principales aspectos del problema y hace contribuciones originales, algunas de primer orden. Lo que cabe esperar de Von Mises. En la primera parte expone los principios de una sociedad libre (donde prevalece el principio del contrato) y de una sociedad socialista (donde prevalece el principio de la violencia), y los compara. En la segunda describe el funcionamiento de una economía socialista, y sus problemas. En la tercera discute la idea de que el socialismo es inevitable, en la cuarta lo somete a un juicio ético, y en la quinta parte destaca el elemento destructivo de la ideología socialista. La obra, en su edición en inglés por parte de la Liberty Fund, incluye un seminal artículo en el que criticó, por vez primera, la economía socialista, y un epílogo en el que repasa algunas manifestaciones de los principios socialistas, como el intervencionismo, el fascismo o el nacional socialismo.

Sus contribuciones son muy importantes, y aquí sólo podemos repasarlas someramente. Algunas en el ámbito de la política. Hizo, por ejemplo, una defensa utilitaria de la democracia que luego Karl Popper hizo suya: “Su función”, dice Mises, “es llevar la paz, evitar revoluciones violentas”, y permitir cambios del gobierno sin el recurso a las armas. El progreso de las mujeres, dice en otro lugar, ha sido mayor en aquéllas sociedades regidas por la propiedad privada y el principio del contrato: “La lucha de las mujeres por preservar su personalidad en el matrimonio es parte de la lucha por la integridad personal que caracteriza las sociedades racionalistas del orden económico basado en la propiedad privada de los medios de producción”.

Pero sus principales aportaciones son del ámbito de la teoría económica. Una de ellas, de gran relevancia, es la generalización de la ley de ventaja comparativa que expuso David Ricardo en sus Principios. Esa contribución de Ricardo, dice Mises, es aplicable a todos los intercambios, y no sólo al ámbito específico del comercio internacional. El economista austríaco lo utilizó para criticar el concepto de la lucha de clases: “Cuando el mismo principio se aplica a la división personal del trabajo, se halla que el individuo adquiere ventajas al cooperar no sólo con gente superior a él en tal o cual capacidad, sino también con quienes son inferiores a él en todo aspecto relevante”. Y “la mayor productividad del trabajo bajo la división del trabajo”, que es lo que demuestra la teoría de Ricardo que Mises llama Ley de Asociación, “es una influencia unificadora. Lleva a los hombres a tenerse como camaradas en un esfuerzo común por el bienestar, en lugar de competidores en una lucha por la existencia. Hace amigos de los enemigos, la paz de la guerra, y la sociedad de los individuos”.

De especial importancia, tanto para el libro como para el caso que nos ocupa, son sus críticas al socialismo. La más importante, y la que se asocia a su nombre desde que la formuló, es la “crítica de la imposibilidad económica del socialismo”. Esta crítica no dice que sea técnicamente imposible imponer el socialismo; se ha hecho muchas veces y, en distinto grado, se hace en todo el mundo. Lo que dice es que es incapaz de cumplir sus propósitos, y lo es por su propia naturaleza. El argumento de Mises es el siguiente: bajo el capitalismo hay una “división intelectual del trabajo”. Los actores utilizan la información que está a su alcance, gran parte de la cual es intransferible (sus preferencias y necesidades, la escasez de los medios de producción que pueden controlar y demás), a la hora de tomar decisiones. Esa información la utilizan los agentes cuando realizan intercambios y, por tanto, acuerdan unos precios. Esos precios recogen y transmiten rápida y eficazmente esa información. Pero cuando prevalece el socialismo, la propiedad pública de los medios de producción, los gestores ni pueden conocer por sí mismos la información que está dispersa por toda la sociedad ni pueden actuar conforme a ella. Incluso si desatiende por completo los propósitos de los ciudadanos y se guía por sus propios objetivos, no sabe qué medios son los más adecuados para conseguirlos, porque no conoce la escasez relativa de los factores de producción. El argumento es aún más profundo y amplio, pero no lo podemos reseñar completamente.

Otra crítica es que bajo el socialismo los incentivos son perversos. Los gestores socialistas no participan de los beneficios de su buena gestión, pero sobre todo no sufren las consecuencias negativas de una gestión desastrosa. Lo cual unido a que no pueden acceder a la información que les guíe o que les diga, a posteriori, si su gestión ha sido adecuada o no, el resultado natural es la mala gestión y el empobrecimiento.

Por último señala el carácter “destruccionista” del socialismo. Dado que, por todo lo señalado, “no produce nada, sólo consume lo que el orden basado en la propiedad privada de los medios de producción ha creado”, su carácter es “destruccionista”. Y llevado hasta sus últimas consecuencias lleva a la destrucción de la sociedad, con su acervo cultural y material.

Sánchez Mato no tiene porqué asumir como propio todo el pensamiento de Mises, pero hubiera ganado en ilustración de haber tenido el impulso de leer el libro. Ha logrado refrenarlo. Y le ha regalado a Esperanza Aguirre otra obra, quizás no tan profunda, pero acaso más adecuada a las necesidades intelectuales del concejal de Hacienda: Obelix y compañía.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (3)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.