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TRIBUNA

Demencia comunicativa

Natalia K. Denisova
sábado 09 de enero de 2016, 18:46h


Alemania vive entre la indignación y miedo. Indigna el comportamiento de la población acogida por el Estado alemán y financiado por los ciudadanos. Escandaliza la ocultación de las noticias sobre los centenares de agresiones contra las mujeres en decenas de las ciudades alemanas. No podemos imaginar cómo se sentirían las víctimas agredidas sin que ningún policía acudiera a su rescate, tampoco cuando escuchaban cómo deberían comportase según los altos cargos de la ciudad. Si en tiempos de máxima alerta antiterrorista, es decir, de amplio despliegue policial, existen sectores de la población que pueden realizar actos masivos de violencia, ¿qué esperar de la seguridad europea en caso de mayores amenazas?

La seguridad de la Unión Europea en su conjunto y de cada estado en particular ya ha mostrado su grado de ineficacia. Pero no es lo único que falla. Fracasan estrepitosamente los medios de comunicación. En el caso alemán, algunas cadenas de televisión han pedido perdón por tardar tres días en informar sobre la avalancha de las agresiones de la Nochevieja. En el caso español, los medios, para ser preciso un medio, El País, prosigue publicando obtusas columnas, como la de Sami Naïr (Refugiados banalizados), ocultando la realidad. La idea central de este periodista es denunciar la “falsa” acogida de los refugiados, ya que las cifras prometidas no coinciden con las cifras de los que ya tienen su situación regularizada. Además, el autor denuncia que no hubo ni una prueba que entre los refugiados puede haber terroristas infiltrados. Ni una. ¡Brava sandez! Hace falta leer el propio periódico donde sale su columna para ver que los pasaportes sirios son utilizados por los yijadistas sin ningún tipo de escrúpulo, sin la menor preocupación por el impacto que puede tener esta manipulación en la acogida por los europeos.

Este tipo de columnista buenista, cegado por su ideología, abunda por todas partes. Están convencidos de que todos los refugiados son buenos, por eso no citan a una veintena de solicitantes del asilo que participaron en las agresiones en Alemania. No mencionar esta información degrada el periodismo. Bajo sus columnas contradictorias, se degrada la imagen de Europa y los europeos y, de paso, blanquean los crímenes realizados por los terroristas del ISIS. Es brutal decir, como hace el columnista de El País, que los fanáticos franceses y belgas son los que organizaron la masacre de París, ocultando que eran radicales islamistas. Son, por el contrario, los radicales la razón del éxodo sirio y de los actos terroristas en Europa; sin embargo, leyendo la prensa europea en general, y la española en particular, parece que todos estamos implicados: Europa tiene que acoger a todos los refugiados sin poner en duda sus buenas intenciones, Europa tiene que financiar a Turquía y acelerar su proceso de integración en el espacio económico, y es Europa la que tiene que resolver los conflictos que causan millones de víctimas y de migrantes. Eso sí, hay que hacerlo sin armas, con buenas palabras y brazos abiertos como dice Carmena. Lo malo es que todavía no se ha decidido de mostrar la eficacia de su método en el territorio conflictivo, hasta ahora los militares y policías son los únicos que se juegan el pellejo.

¿Es Europa capaz de mejorar el mundo? Es poco probable. Pero, lo que sí es cierto, es que Europa puede degradarse muy fácilmente con ese tipo de argumentación que responsabiliza a la civilización europea de los crímenes del terrorismo islamista.
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