Más de 600 artículos que escribió entre 1943 y 1952
Camilo José Cela, un autor que, obsesionado por encontrar una escritura propia, forjaba la esencia de la prosa del futuro premio Nobel a través de colaboraciones periodísticas que muestran su lado más vital y de las que se publica ahora una selección.
La forja de un escritor es el nuevo volumen de Cuadernos de Obra Fundamental que,
editada por la Fundación Banco Santander, reúne más de 50 artículos sobre las experiencias vitales, la escritura, la pintura, la fotografía y el cine de Camilo José Cela, que han sido recuperados y seleccionados por el catedrático Adolfo Sotelo, cuando se celebra el centenario del nacimiento del escritor.
Fue la profesión de articulista la que permitió a Cela llevar "unos duros (pocos) con los que sobrevivir en el día a día tremendo de la posguerra española", recuerda su hijo Camilo José Cela Conde en el prólogo de este libro, que considera que los
artículos de esta década "son el mejor retrato que hay del primer Cela" y de lo que "pensaba de literatura, el paisaje y de la España de entonces".
Entre este medio centenar de artículos hay
algunos "deslumbrantes", ha asegurado en la presentación de este volumen Sotelo, que ha explicado que en ellos se dan los dos pilares que son comunes a todos los grandes escritores modernos: la memoria y la mirada.
Cela colaboraba en aquella época en los periódicos
Arriba y
La Vanguardia y en otras publicaciones como
Ínsula o el
Correo Literario, y recuperó alguno de estos artículos en la página que escribió en
ABC desde 1993 a 2002. Según Sotelo, este hecho demuestra que el ideario ético, estético, artístico y, sobre todo, literario que reflejan los artículos permaneció en muchos aspectos inalterable a lo largo de la trayectoria del escritor.
Los artículos de Cela fueron publicados en las primeras ediciones de tres libros:
Mesa revuelta,
Cajón de Sastre y
La rueda de los ocios, y reunidos en sus Obras completas, aunque en realidad, según Sotelo, estaba "incompleta y ordenada de una forma caótica".
En
La forja de un escritor, ha agregado,
se han reunido de forma cronológica y bajo tres apartados: alrededor de las experiencias vitales, de las consideraciones sobre el escritor y la escritura y de las reflexiones sobre la pintura y otras artes, como el cine, la música y la fotografía. Unos artículos en los que se ve la "potencia brutal y descomunal" de Cela, que reflexiona sobre la memoria, su vocación, los paisajes y el poder de la escritura y que refleja también su pasión por la pintura.
Poliédrico y multidisciplinar, la memoria para Cela "era obsesiva", ha indicado el catedrático, que ha destacado que no hay que olvidar que era "un premio Nobel" y que fue un "gran activista cultural", "no de mecenazgo, pero sí de sacar rentabilidad económica", ha señalado. Esta faceta del escritor gallego en su relación con el dinero "daría para una tesis doctoral", ha bromeado el catedrático, que ha explicado que ha leído unas 70.000 cartas de Cela y que en la numerosa correspondencia que mantuvo con editores se revela que "lo negociaba todo". Desde los últimos años de la dictadura, Cela "jugó a construir un personaje" y a mantener una tipo de crítica que le gustaba recrear, cuando lo que era es un escritor, ha defendido Sotelo.