
Alberto Ruiz-Gallardón (Madrid, 1958) tiene 49 años y su carrera política está vinculada a Madrid.
Licenciado en Derecho, ejerció de abogado durante dos años, tras los que ingresó en la carrera fiscal, de la que pidió la excedencia para trabajar en la asesoría jurídica de Alianza Popular junto a su padre, José María Ruiz-Gallardón. Finalizada esta etapa, volvió a la abogacía.
Su trayectoria política comienza en Alianza Popular, formación a la que se afilió al superar la mayoría de edad. En 1983, fue elegido concejal en el Ayuntamiento de Madrid. De ahí pasó a la Asamblea de Madrid, para la que fue designado diputado en los comicios de 1987 y donde ejerció, desde la oposición, la portavocía del Grupo Popular. Fue elegido senador en julio de ese mismo año.
En mayo de 1991, fracasó en su intento de presidir la Comunidad de Madrid a pesar de obtener seis escaños más que el PSOE que, en coalición con IU, vetó el sillón a Gallardón. En 1995, ganó con mayoría absoluta y fue investido presidente regional. Al día siguiente presentó su renuncia como senador. En 1999, revalidaría la mayoría absoluta. Sus dos mandatos se caracterizaron por la realización de importantes proyectos para el desarrollo de infraestructuras. Además, mantuvo una excelente relación con los socialistas, en especial con su antecesor en el cargo, Joaquín Leguina, así como con el por entonces presidente de Castilla- La Mancha, José Bono, lo que le costó la crítica de algunos compañeros de partido.
Su siguiente paso fue la Alcaldía de Madrid, a la que accedió en 2003, de nuevo, por mayoría absoluta, cargo que compatibilizó durante unos meses con la presidencia de la Comunidad en funciones, situación inédita provocada por los tránsfugas socialistas que causaron la repetición de las elecciones que más tarde ganaría Esperanza Aguirre. En 2007, volvería a arrasar en votos.
Al frente del Ayuntamiento, ha abordado grandes proyectos en infraestructuras, muy criticados, pero todos ellos llevados a cabo con eficiencia, y la candidatura olímpica para Madrid que, tras un primer fracaso para la cita de 2012, vuelve a intentar para 2016. Su momento más duro, el ser alcalde de la ciudad que ha vivido los más graves atentados de la historia de España.

Fue dos días después de la victoria sin paliativos de 2007 cuando Gallardón se ofreció con “ilusión” a estar en la lista del PP por Madrid en las generales de 2008. Si ya eran famosas sus “disputas” con Esperanza Aguirre, desde ese instante la polémica se acrecentó debido a la negativa de la presidenta de la Comunidad de Madrid a que Gallardón accediera al Congreso de los Diputados. Lejos de entrar en las supuestas aspiraciones de uno y otro –si bien es cierto que Gallardón nunca ha negado su intención de crecer en el partido frente a la ambigüedad de Aguirre-, este enfrentamiento estuvo cerca de terminar con la carrera política del alcalde. Tras una reunión con Rajoy en la que, empujado por Aguirre, el líder del PP comunicó a Gallardón que no formaría parte de las listas por Madrid, saltó la chispa definitiva que encendió una evidencia: que la una y el otro sólo se hablan, saludan y besan ante los flashes.
En las últimas semanas, quien se encuentra en posición de superioridad es Gallardón, ya que éste forma parte del equipo de Rajoy para integrar la dirección del partido. Sin embargo, Aguirre, valiéndose de consejeros o a través de metáforas, ha mostrado su disconformidad tanto con la línea actual de Rajoy como con la designación de Gallardón.
Por su parte, el alcalde de Madrid apoya a Rajoy y agradece los elogios de militantes como Fraga o compañeros de causa como Cospedal, y parece haber olvidado la ofensa preelectoral de Rajoy que, según él, casi le hace abandonar la política.
Gran orador, cercano y atento con los medios, a Gallardón, para muchos, le define su indefinición o, al menos, extraña su perfil político dentro del partido, en el que no agrada su excelente relación con el grupo PRISA y dirigentes socialistas, su solidaridad y respaldo férreo a colectivos como el homosexual o los pocos pelos en la lengua que le caracterizan al criticar actuaciones de su partido como acudir a la guerra de Irak o negar desde un primer momento vinculación alguna de Eta en los atentados del 11 de marzo de 2004.
Ahora su futuro depende de otro futuro, el de Rajoy que, en el viaje al centro que emprende, parece haberse encontrado por el camino con un Gallardón que le ha acogido con los brazos abiertos.
Está casado con María del Mar Utrera, hija de quien fuera ministro y secretario general del Movimiento, José Utrera Molina, y tiene cuatro hijos.