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MIENTRAS TANTO, SÁNCHEZ Y RIVERA SE REUNÍAN EN SECRETO

El PSOE y la extrema izquierda, unidos para "impedir la investidura de Rajoy"

EL IMPARCIAL
lunes 22 de febrero de 2016, 21:42h
Actualizado el: 23/02/2016 12:34h
El PSOE y la extrema izquierda, unidos para 'impedir la investidura de Rajoy'
PSOE, Podemos, Compromís e Izquierda Unida comparecieron después de la reunión que han mantenido este lunes, de cuatro horas y media de duración, para anunciar que intentarán "impedir la investidura de Rajoy". Al tiempo, Sánchez y Rivera debatían, personalmente y con discrección, en una sala apartada.
Los dirigentes de los partidos de izquierda con mayor representación en el Congreso se reunieron este lunes para consensuar una postura que acercara la investidura de Pedro Sánchez. Sin embargo, finalmente, la falta de acuerdos profundos y programáticos entre PSOE, Podemos, Izquierda Unida, Compromís y En Comú ha provocado que el relato haya virado hacia la intentona de impedir, a toda costa, que Mariano Rajoy represente una opción sólida de gobierno. Así pues, tras la extensa jornada lo único en lo que han acercado criterios es en mantener el diálogo abierto y continuar este martes (20:00) con los encuentros.

Tras la reunión "a cuatro", que se prolongó durante cuatro horas y media, abrió las comparecencias en solitario el líder de IU, Alberto Garzón, promotor de esta iniciativa. El portavoz señaló, optimista, que observa muchas "sintonías programáticas" entre las cuatro formaciones y se mostró satisfecho porque el "espacio" de estas conversaciones "no se agota hoy". A falta de concreción en los planteamientos, el relevo de Cayo Lara pidió "pelillos a la mar" en pos de superar las desavenencias existentes entre los comparecientes con el fin de sacar a Rajoy de escena. "Ciudadanos es un proyecto antagónico", precisó Garzón al ser preguntado por la desvelada reunión secreta que, al mismo tiempo que los partidos mencionados se debatían, han mantenido Pedro Sánchez y Albert Rivera.

La mesa de negociación abierta este lunes, que da comienzo dos meses después de las elecciones y tras superar el desbloqueo de las relaciones entre Podemos y los socialistas -que anunciaron una reunión bilateral para este martes- no tocó argumentos trascendentes como el referéndum catalán o el reparto de los sillones de mando, según el dirigente de Izquierda Unida.

El portavoz de Podemos, Íñigo Errejón, que explicó su postura en sala de prensa después de que los representantes de Compromís ahondaran en el optimismo y los presupuestos contrarios a una nueva legislatura del Partido Popular, se mostró esperanzado ante la posibilidad de alcanzar un acuerdo con los socialistas en materia programática, definidos como "mimbres", pero insistió en que para asegurar el cumplimiento de estas políticas es preciso conformar un gobierno de coalición y no dar "un cheque en blanco".

Errejón, que definió el paisaje como una posibilidad de acuerdo "al alcance de la mano", expresó el cierre de la hoja de ruta en las conversaciones con el PSOE: política económica, política social y estado del bienestar, regeneración democrática y lucha contra la corrupción, reforma territorial, relación con la UE y política exterior y, por último, las garantías para que esas políticas públicas sean una realidad. La exigencia de la derogación del artículo 135 y de la reforma laboral refrescó su vigencia en la manutención de las líneas más ortodoxas de su programa.

Aludió al respeto el delegado de Pablo Iglesias en la mesa negociadora al serle mencionado el posible acuerdo PSOE-Ciudadanos. Lo hizo de manera somera y contraponiendo la voluntad de su partido a formar parte de un gobierno inestable que se juegue su "supervivencia cada miércoles".

Por su parte, el portavoz socialista, Antonio Hernando, explicó en último turno que durante la reunión se estableció una agenda de cinco temas sobre los que comenzar a consensuar medidas específicas: economía y empleo, Estado del bienestar, regeneración del sistema democrático, modelo territorial y reformas de la Constitución, y el último, Unión Europea y política exterior.

La reunión, según Hernando, "hace concebir algo de esperanza" para que el cambio se pueda materializar la próxima semana.

Pero, amén de lo estrictamente relacionado con la cita "a cuatro", el portavoz socialista se refirió al contacto simultáneo con Ciudadanos: "Con 161 votos no habrá gobierno del cambio, por eso desde el principio hemos dicho que hablaríamos con todos, con izquierda y con derecha". Hernando puso el acento de su comparecencia en que para que exista "un gobierno de cambio", éste debe ser "transversal" e incluir a otros partidos, esbozando la exigencia de un "esfuerzo" a Podemos, que habría de aceptar la suma de la formación naranja a la fórmula de investidura.

"Todos estamos haciendo un esfuerzo y tendrá que hacerlo también Podemos, ¿o son solo los demás los que tenemos que hacer un esfuerzo y ellos no?", se preguntó antes de concluir su reflexión aplaudiendo lo que considera la "rectificación" de la formación morada con respecto a la negación absoluta de la participación del parrtido liderado por Albert Rivera. "Ahora reconocen que no estaban acertados. Bienvenida la rectificación de Podemos", manifestó.

Tal y como delinearon los comparecientes que le precedieron, el representante del PSOE tampoco alcanzó a evidenciar alguna concreción en lo que se ha destapado más como una primera toma de contacto, que se limita a definir la metodología y los temas a tratar a pesar del estatus contrarreloj, Hernando despidió el día recalcando la actitud a dos bandas que Mariano Rajoy describió, en una entrevista paralela, con una esclarecedora afirmación: "A alguien le están tomando el pelo". "Sánchez quiere ser presidente aunque sea por un día", diagnosticó el jefe del Ejecutivo saliente.


Sánchez se reúne en secreto con Rivera en el Congreso

Con la atención fijada en las inocuas conclusiones de la reunión del frente de izquierdas, el cara a cara mantenido entre el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, ha robado todo protagonismo, colándose, incluso, en las esperadas comparecencias de los portavoces de PSOE, Podemos, Izquierda Unida y Compromís.

El encuentro entre los dos dirigentes, personal, discreto y de una hora de duración, se desarrolló en el Congreso con la intención de aclarar el cauce del acuerdo que facilitara la viabilidad próxima de un gobierno liderado por el socialista, intención que, según han filtrado algunas fuentes, parecería haber estrechado la distancia con su cumplimiento de manera notable.

Para completar la pimienta del caso, el mandatario del Partido Socialista eligió reunirse con el partido de signo "antagónico" con respecto a las formaciones que abogan por hacerle presidente de un Ejecutivo "del cambio" de forma simultánea a la conversación "a cuatro". Ciudadanos, por su parte, ha querido apuntar que la negociación sigue abierta y aún no se ha cerrado un acuerdo.
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