A día de hoy, la aritmética no le cuadra al PSOE. Sus 112 diputados y los 40 de Ciudadanos no bastan para lograr investidura alguna. Así pues, el acuerdo de mínimos logrado ayer entre Pedro Sánchez y Albert Rivera quedará en nada sin el concurso de nacionalistas o radicales de izquierda.
Tampoco es de recibo el monólogo a la carta que ha diseñado el flamante presidente del Congreso, Pachi López, para mayor lucimiento de su jefe de filas. Adelantar la sesión de investidura para que Pedro Sánchez monopolice el turno de palabra la tarde del martes 1 de marzo y que haya que esperar a la mañana siguiente para oír la respuesta del resto de grupos es de todo punto impresentable.
La única realidad es que sigue habiendo mucha pose, mucho efectismo y ni rastro de gobierno. De aquí al próximo martes todo puede pasar, pero el lamentable espectáculo que están dando los aspirantes a La Moncloa es muy poco edificante.