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ESPECTACULARES BRIE LARSON Y JACOB TREMBLAY

La habitación, el mundo entre cuatro paredes

Laura Crespo
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lauracrespoelimparciales/12/5/12/24
viernes 26 de febrero de 2016, 10:42h
Una pequeña película que se cuela, y con muchas posibilidades, en los Oscar por méritos propios, por narrar un drama familiar atípico, cargado de una ternura cauta y diferente y apoyado en unas interpretaciones espectaculares.
La habitación , el mundo entre cuatro paredes

LA HABITACIÓN (ROOM)

Director: Lenny Abrahamson
País: Irlanda
Guión: Emma Donoghue
Fotografía:Danny Cohen
Música: Stephen Rennicks
Reparto: Brie Larson, Jacob Tremblay, Joan Allen, William H. Macy, Megan Park, Amanda Brugel, Sean Bridgers
Sinopsis: Para Jack, un niño de cinco años, la habitación es el mundo entero, el lugar donde nació, donde come, juega y aprende con su madre. Por la noche, mamá lo pone a dormir en el armario, por si viene el viejo Nick. La habitación es el hogar de Jack, mientras que para su madre es el cubículo donde lleva siete años encerrada, secuestrada desde los diecinueve años. Con gran tesón e ingenio, la joven ha creado en ese reducido espacio una vida para su hijo, y su amor por él es lo único que le permite soportar lo insoportable. Sin embargo, la curiosidad de Jack va en aumento, a la par que la desesperación de su madre, que sabe que la habitación no podrá contener ambas cosas por mucho más tiempo.

Lo mejor: La manera en la que atrapa desde el principio | Brie Larson y Jacob Tremblay | La verdad de los personajes

Lo peor: Lo que cuenta no es bonito -aunque tampoco explícito-. No apta para quien busque evadirse en el cine.

El referente del indie Lenny Abrahamson dirige con precisión y versatilidad un guión que firma la escritora Emma Donoghue a partir de su novela Room. El cineasta irlandés retrata con ojo clínico el minúsculo mundo de Joy y su hijo Jack: una habitación de apenas unos metros cuadrados en la que permanecen cautivos. El niño ha nacido y crecido en ella, y su madre ha creado un universo para él en ‘Habitación’, la única realidad que conoce y que alberga a ‘Armario’, ‘Cama’ o ‘Lavabo’, además de una claraboya por la que a veces entra un poco de luz. Lo demás, son fantasías que produce ‘Televisión’. Abrahamson logra transmitir, con estudiados planos y una fotografía de oscura belleza, a ratos el amplio mundo que Jack percibe en cada objeto que hay en ‘Habitación’, a ratos, muy brevemente, la claustrofobia que invade a una madre que cada vez ve más difícil protegerle de todo, empezando por el Viejo Nick, al que sólo conoce por lo que alcanza a ver desde su escondite en ‘Armario’ durante sus visitas nocturnas. Durante toda la película, es asombrosa la fluidez con la que el relato fluctúa entre la inocente y virgen perspectiva de un niño de cinco años al que le han explicado el mundo al revés y la de una mujer tan fuerte como traumatizada.

Es mejor no desvelar mucho más del argumento, porque el cineasta logra en ciertas escenas un grado de tensión máxima, disfrute cinematográfico sublime. Solo destacar que la cinta viene a ser un dos en uno: al principio, una especie de thriller con tintes mágicos; después, un drama familiar que logra con atino alejarse del telefilm de sobremesa. La clave está en que, donde Abrahamson podría haber rodado una historia explícita y truculenta, ha preferido optar por la contención, el subtexto, lo que no se cuenta, dejando entrever la violencia y el horror, pero nunca mostrándolo en pantalla. Una elegancia que no resta tremendismo a lo que se cuenta, pero que hace más interesante y apasionante el visionado. Además, la película consigue lo que en muchos casos se les escapa a los medios de comunicación cuando se destapan ciertas historias escabrosas: centrarse en las víctimas. El Viejo Nick no centra el relato, sino el proceso psicológico y sociológico de madre e hijo.

El equilibrio y la potencia del filme no hubieran sido posibles sin Brie Larson y Jacob Tremblay. Larson empezó a demostrar carácter al pasar de chica Disney y habitual del cine independiente. En La Habitación, la actriz pone toda la carne en el asador y logra crear un ser humano, lleno de contradicciones y dudas, pero también de instinto. Y si ella sabe lucirse en una cinta construida en torno a su personaje, lo del pequeño Jacob Tremblay es absolutamente soberbio. Desde el guión, el personaje de Jack está bien construido: un niño de cinco años con una infancia totalmente atípica, pero niño al fin y al cabo. Sin embargo, Tremblay logra una verdad inaudita, evita el evidente riesgo de hacer un personaje repipi o con maneras y lenguajes impropios de su edad y se convierte en toda una revelación.

La Habitación es una cinta intrigante, reveladora, que absorbe en la primera parte para agarrar al espectador y contarle algunas verdades sobre la familia, el individuo en sociedad y la maternidad en la segunda. Poderosa.

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