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Revista de prensa. Stalin en la tribuna del Congreso de los Diputados

EL IMPARCIAL
jueves 03 de marzo de 2016, 09:42h
Anonadados se han quedado los escribientes con la intervención de Pablo Iglesias en el Congreso. Como muestra un botón: Cristina López Schilchting se pregunta: “¿De veras se va a consolidar en el poder un señor que grita en la tribuna como Stalin, se besa con los parlamentarios, promete –a estas alturas- el cielo en la tierra?”


El Mundo
titula a toda página: “Sánchez no suma” y da dos claves: “El ataque de Iglesias a Felipe González rompe puentes con el PSOE”; mientras que “Rivera pide al PP que se subleve contra Rajoy para llegar a acuerdos”. En la foto, un Sánchez cabizbajo baja de la tribuna del Congreso. Lleva un llamado al editorial –“Nadie se mueve, el bloqueo se agudiza”-, y un entrecomillado de Urdangarin: “No daba un paso sin hablarlo con la Casa del Rey”.

Luis María Anson apuesta por Ana Pastor y Pablo Casado para renovar el PP. Del segundo dice que es un “político que descarga día a día su estimulante equipaje universitario y político a pesar de la juventud, todavía no ha cumplido los cuarenta años, Pablo Casado es hombre de simpatía contagiosa, excelente comunicador, con las ideas muy claras. Sabe exponerlas sin tapujos ni veladuras. Representa para muchos la regeneración del PP”.

Raul del Pozo repasa la andanada de Iglesias a Sánchez: “Según Pablo, a Pedro le han prohibido pactar la oligarquía y ‘Felipe González que tiene el pasado manchado de cal viva. Cuídese de él’. Les recordó que han perdido la O y la S: no son de fiar. Me crucé en los pasillos con la 'lobita' Cristina Pardo que tuiteaba: ‘Pablo Iglesias le ha echado cal viva al Gobierno de izquierdas’. También Pablo atacó a Albert Rivera al que describió como un personaje de 'El Príncipe'. También Pablo se aproximó al florentino en arrogancia, persuadido de que la modestia no aplaca al enemigo jamás; le hace, por el contrario más fuerte”.

La Razón habla de “Fin del simulacro de Sánchez”. Lleva un montaje con los dos líderes de los nuevos partidos. Iglesias, con el puño en alto, “dinamita el pacto de izquierdas”, dice el diario, ya que “resucita la ‘cal viva’ de los GAL en un duro ataque a Sánchez”, mientras que Rivera “bloquea la gran coalición”, ya que “evidencia su veto a Rajoy y pide al PP ‘coraje’ para echarle”.

Cristina López Schlichting se expresa en estos términos: “Ha tenido para todos: que si el PP lo fundaron ministros franquistas, que si Felipe González practicó la cal viva, que si Rivera es un aparatchik totalitario. Las referencias del nuevo líder de ultraizquierda nos llevaron a la guerra fría, a los buenos y malos, a Salvador Antich, ese anarquista partidario de la violencia que fue ejecutado en el garrote vil tras un tiroteo en el que mató a un policía. ¿De veras son esas las referencias de la moderna España?”

Para concluir, se pregunta: “¿De veras se va a consolidar en el poder un señor que grita en la tribuna como Stalin, se besa con los parlamentarios, promete –a estas alturas- el cielo en la tierra?”

Con ecos dantescos, El País titula: “El debate aleja toda esperanza de una investidura de Sánchez”. También cree el diario que “Iglesias rompe los puentes con los socialistas con una andanada de duros ataques”. En la foto, Rivera enfocado, Rajoy difuminado: “Rivera invita a los dirigentes del PP a ‘tener el coraje’ de romper con Rajoy”. Columna de salida: “Urdangarin recurre para su defensa a implicar a la Casa del Rey”.

Editorial El País: “Sánchez y Rivera perderán la votación. Pero sus argumentos han ganado”.

ABC lleva un gran ‘No’ impreso en la espalda de Pedro Sánchez, que “logra hacer historia como el candidato a presidente con menos votos a favor, tras un debate de investidura en el que quedó noqueado por Rajoy e Iglesias”.

Editorial ABC: “No hubo un debate de investidura al uso, sino una bronca sucesión de mítines preparatorios de una nueva campaña electoral”.

Jaime González analiza el ‘beso’ de Pablo Iglesias y Xavier Domenèch: “Podemos es tan artificial que su ‘fábrica de amor’ es en realidad una máquina programada para alcanzar el poder. Todo lo manipulan, salvo sus deseos de venganza. Eso sí que les brota de forma natural”.
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