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ÓPERA PRIMA DE JOSÉ SKAF

Vulcania: de 'casta' y distopías patrias

viernes 04 de marzo de 2016, 09:15h
Con algunas flaquezas, la ópera prima de José Skaf, Vulcania, dibuja un interesante horizonte en el futuro del cine español. Con Aura Garrido, Miquel Fernández, Ginés García Millán, Silvia Abril, José Sacristán y una lograda fotografía de Emilio Guirao.
Vulcania: de 'casta' y distopías patrias
Si las cifras en taquilla son importantes, claro, para medir la salud de la industria cinematográfica de un país, no lo son menos las perspectivas de futuro en términos artísticos. ¿Qué ideas empiezan a proponerse como sustento del cine español del mañana? Este viernes llega a las salas una de las respuestas a esa pregunta: Vulcania, la ópera prima del realizador José Skaf, que dibuja un horizonte lleno de arrojo y nuevas propuestas.

La cinta, a caballo entre la ciencia ficción, la fantasía y el drama rural, propone al espectador entrar en una sociedad distópica colocada en medio de las montañas de un lugar y tiempo indeterminados. Una comunidad cerrada y gris, sustentada en una fábrica metalúrgica y dividida en dos grandes clanes con sus respectivos cabecillas enfrentados durante generaciones. Por encima, un líder supremo que guía a la comunidad en los momentos difíciles, les recuerda la importancia de mantener vivo el fuego que alimenta el trabajo de todos y lanza consignas por megafonía para disuadir a posibles ovejas descarriadas que puedan interesarse en lo que hay más allá de su vecindario. Más vale malo conocido…

Y así, Skaf recrea lo que podría ser una de las comunidades emigradas del campo e instaladas en las zonas industriales españolas del siglo XIX, y evoca a la alienación del pensamiento y la división de clases que también podría sin esfuerzo alguno inspirar al aquí y al ahora. Hasta que encuentra a sus ovejas, Marta y Jonás (Aura Garrido y Miquel Fernández) y las descarría a base de desgracia familiar, para hablar del despertar de las masas, del movimiento obrero y el abrir los ojos para rebelarse contra una zona de hipotético confort construida por y para beneficiar a unos pocos.

A pesar de algunos problemas de guión –algunas resoluciones algo evidentes y poco espacio para un mayor desarrollo de los personajes- y de un ritmo que a veces se torna excesivamente lento, la película goza de ciertas fortalezas que han de celebrarse como señales de un futuro interesante. En primer lugar, el arrojo de abordar un temática y una orientación de género poco frecuentes en el cine español. Mucho se ha comparado Vulcania desde su estreno en el Festival de Cine Fantástico de Sitges con El Bosque de M. Night Shyamalan. Si los fans del género no se llenan de expectativas infladas, la referencia es clara.

El caso es que, independientemente de la historia que quiera contarse, reproducir visualmente este tipo de género requiere un esfuerzo extra en la ambientación, en la recreación de una atmósfera que vista el argumento, y es aquí donde Skaf se anota un tanto. El diseño de producción se convierte en la pieza clave de Vulcania, que ha logrado con un presupuesto más que ajustado conseguir un efecto espectacular de anclaje en el tiempo. Con vestuario y peluquería que recuerdan por aquí a los cincuenta, por allá a los noventa y que incluso invocan a ese retrofuturismo que explotó con atino el también valiente debut de Kike Maíllo, Eva; con un ambiente industrial que se mezcla a ratos con lo rural y una atmósfera de neblina gris que bebe de la lograda fotografía de Emilio Guirao.

A pesar de que se hubiera agradecido una mayor tridimensionalidad a los personajes, un gran reparto acude al rescate, destacando la labor, a parte de la pareja protagonista, de Ginés García Millán, Silvia Abril –en un registro muy distinto al habitual que, aunque con poca presencia en el metraje, resulta una grata sorpresa- y un gran José Sacristán como líder visible de la comunidad, con esa voz inconfundible haciéndose omnipresente y recordando inevitablemente al 'Gran Hermano' de George Orwell.

Una cinta que toma ese objetivo profundo y primario de la ciencia ficción que es reflexionar sobre el individuo o la sociedad más inmediatos y mundanos. En Vulcania hay lucha de clase, estrategia de poder, hay ‘divide y vencerás’, hay dominación y masa adormecida. Una cinta que, con sus defectos, tiene muchas virtudes. No perdamos de vista el futuro. El de José Skaf tampoco.


Tráiler Vulcania from DYP COMUNICACION on Vimeo.

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