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POR LIBRE

¿Por qué cinco millones votan a Podemos?

Joaquín Vila
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directorelimparciales/8/8/20
jueves 10 de marzo de 2016, 19:47h
Actualizado el: 03/11/2016 01:55h

Esta semana, el programa “El espejo público” ha mostrado la carta escrita en la cárcel por el propietario de las clínicas Fun nydent justificando su presunta estafa. En la carta, entre las muchas faltas de ortografía, escribe el verbo haber sin hache en varias ocasiones y no pone un acento en su sitio. Sin duda, se trata de un analfabeto, al menos, un semianalfabeto. Lo paradójico es que el semianalfabeto ha montado nueve clínicas, ha creado un emporio que le ha hecho multimillonario y, además, ha sido capaz de estafar a 2.500 personas que se han quedado con la dentadura descoyuntada. Se ve, que en España un semianalfabeto truhán es capaz de triunfar.

También en nuestro país, los programas basura (rosa o política) arrasan en televisión. Suponen un negocio redondo para las cadenas, que no dudan en promocionarlos y multiplicarlos. Pero lo sorprendente es que la inmensa mayoría de la audiencia está atrapada por esos programas donde impera el griterío, los navajazos o los lagrimones porque la sobrina de un cantante de segunda se ha divorciado. Los espectadores disfrutan con las andanzas de personajes menores hurgando en la vida de otros personajes menores.

Los españoles eligen esos espacios, pese a que la parrilla televisiva actual tiene mejores programas que nunca. Hay informativos excelentes, series divertidas e inteligentes, la cartelera está repleta de grandes películas y abundan prestigiosos espacios de cultura, ciencia, naturaleza, deportes… Pues, pese a todo, en España, el 80 por ciento de los televidentes se hipnotiza con los programas basura.

Y estos dos ejemplos sirven para explicar lo inexplicable: que cinco millones de españoles hayan votado a Podemos. Y ha ocurrido porque esos cinco millones de españoles se han quedado en la cáscara de lo que supone este partido para el futuro de todos. Están hipnotizados por el inteligente marketing político que han inyectado desde las televisiones, por los gestos desafiantes al poder, por la chulería al Estado, por el olor a revolución romántica, por los puños en alto en el Hemiciclo, los besos, las coletas, las rastas…; esto es, se han tragado la demagogia.

Es verdad, que los políticos tradicionales han propiciado el auge de los partidos emergentes con la esclerosis galopante, el abuso de poder, la corrupción, la crisis económica y política. Pero, esos cinco millones de españoles no saben o no quieren saber que el ideario de los románticos revolucionarios de Podemos está basado en el comunismo, la ideología más letal de la Historia. La ideología que fracasó con la caída del muro de Berlín por aniquilar la libertad y la democracia, por torturar y asesinar a millones de personas, por arruinar hasta la miseria a todos los países donde imperó. El progresismo de Podemos se basa en una ideología de hace más de cien años que había desaparecido. Están en el pleistoceno político y se creen la vanguardia intelectual.

Lo que desconocen esos cinco millones de votantes es que si algún día llegara al poder, Podemos haría lo mismo. Arruinar la economía, multiplicar el paro y, sobre todo, encorsetar las libertades. La primera, la de expresión. Vendrán con la censura puesta. La unidad de España se resquebrajaría, pues ya es conocida la amistad que une, por ejemplo, a Otegui con Iglesias; hasta el punto, que los independentistas vascos ya están pensando en lograr algún tipo de alianza con el partido morado. Nuestro país, incluso, correría el riesgo de salir de la UE o de la OTAN. Que nadie lo dude si alcanzan de verdad el poder. El llamado estado del bienestar se desmoronaría. Y esos cinco millones que les han votado sufrirían las consecuencias de esa miseria y esa represión al igual que el resto de españoles.

Pero lo sorprendente es que estas cosas pasan en todo el mundo. En el imperio americano, un chiflado racista como Donald Trump se acerca a la Casa Blanca a toda velocidad. La extrema derecha se hace cada día más fuerte en Francia; en Polonia, ya gobierna. Grecia ha caído en manos de Tsipras, un niño al lado de Pablo Iglesias; en Iberoamérica abundan los Castro, Maduro, Morales… En Corea del Norte hay un zumbado asesino que se pasa el día tirando petardos atómicos y no pasa nada. El zar Putin invade Crimea y media Ucrania y tampoco pasa nada. Europa negocia con un sátrapa islamista llamado Erdogan y tan contentos. La lista se haría eterna.

Pues no hay otra explicación a lo dicho. España, como el mundo, está llena de idiotas.

Joaquín Vila

Director de EL IMPARCIAL

JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL

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