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No es Donald Trump sino la sociedad estadounidense

Carlos Ramírez
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carlosramirezhhotmailcom/14/14/22
lunes 14 de marzo de 2016, 18:06h
Actualizado el: 14/03/2016 18:17h

Las preferencias electorales en encuestas y elecciones primarias a favor del empresario Donald Trump han metido al mundo en una zona de incertidumbre nacional e internacional. Sin embargo, el debate se ha centrado en las expresiones racistas del aspirante republicano y no en el escenario más racional: Trump es la expresión de un estado de ánimo de una parte importante de la sociedad de los EE.UU.

Es la sociedad de la Asociación del Rifle, la que aprobó la guerra contra Irak con información falsa y votos demócratas de la Hillary Clinton que también aplaudió el asesinato del terrorista Osama bin Laden sin pasar por procedimientos judiciales, la sociedad que derrocó a sangre y fuego al presidente socialista Salvador Allende, la que convirtió a la CIA en el ejército privado del presidente para derrocar y asesinar.

Trump es, en este amplio escenario histórico, un producto típico de la sociedad estadunidense, la que paga salarios de hambre y explota a mexicanos que buscan ingresos y la que aplaude la existencia de los cazadores de indocumentados en los desiertos de Arizona. Es también la sociedad progresista que busca contemporizar con nuevos derechos, pero también la que legaliza el consumo de la marihuana cuando la droga en los EE.UU. es un mecanismo de control social de marginados: preferibles drogados que quemando autos en las calles.

La sociedad que ha prohijado a Trump es la misma que quiere a Hillary Clinton como candidata demócrata, la precandidata cargada de presuntos casos de corrupción, a la que su marido le fue infiel en la misma Casa Blanca y ella sin darse cuenta, la que prometió en la campaña de 2008 que estaría despierta a las tres de la mañana por si era necesario ordenar el bombardeo de alguna zona que amenace la seguridad nacional --que es todo-- de los Estados Unidos. Es la sociedad que votó por Obama porque encarnaba un cambio sociológico y de clase, pero que al final de cuentas Obama resultó un presidente típico del imperio expansionista porque ha mantenido la política militar en el medio oriente. La sociedad que quiere a Trump y a Hillary es la que frenó a Hitler pero no para encabezar una construcción de un mundo más justo sino para consolidar a los EE.UU. como el imperio a escala planetaria.

Por eso Trump y su lenguaje racista, bélico, expansionista, racial y hasta violento encabeza las votaciones republicanas, porque es el partido republicano que también ha empujado a Ted Cruz y a Marco Rubio con el mismo pensamiento exclusionista aunque sin los gestos agresivos de Trump, pero al final con la misma doctrina republicana. Y es la misma sociedad que avala el enfoque imperial, de seguridad nacional estadunidense y de expansionismo hegemónico de Trump aunque con lenguaje no agresivo porque el belicismo es de decisiones de poder, no para asustar a la gente.­

Así que no hay que dejarse llevar por las pasiones nacionalistas. Trump es una expresión social, política y moral del estado de descomposición de la sociedad estadunidense. Algunos se horrorizan porque amenazó con construir un muro en la frontera con México y declararle la guerra a los mexicanos si no pagan el muro, pero demócratas y republicanos han iniciado guerras absurdas: la de Corea, Vietnam, la invasión a Cuba, la invasión a Irak y Afganistán basados en información que la Casa Blanca sabía que era falsa.

Sí, en efecto, Trump ha sacudido las buenas conciencias. Pero Clinton y los dos Bush no fueron buenos con el mundo. Bush padre se forjó en la CIA, invadió Panamá y atacó a Irak, Bush hijo profundizó la guerra en medio oriente después de los ataques terroristas contra las Torres Gemelas de Nueva York, Clinton le prestó 50 mil millones de dólares a México para salir de la crisis de 1995 pero embargó la factura petrolera y al final necesitaba los 100 millones de mexicanos como consumidores de la chatarra estadunidense. Obama quedó varado en Irak y Afganistán y es responsable de ataques múltiples a poblaciones civiles árabes con saldos de decenas de miles de inocentes muertos como daño colateral.

Así que Trump no debe asustar; debe preocupar, eso sí, que los EE.UU. hayan perdido el dinamismo constructor de la segunda guerra. La descomposición de su sociedad es responsabilidad de sus gobernantes demócratas y republicanos. Obama despertó la expectativa de la comunidad afroamericana y en ocho años gobernó para la estabilidad del sistema financiero de los blancos, a costa de multiplicar la pobreza. Y lo peor: Obama careció de grandeza para construir una nueva fase del ciclo social de los EE.UU. pero dejará una sociedad igual a la que heredó de Bush hijo: hundida en la crisis social. Pocos han atendido a un dato de esa ruptura social: el empleo ya no garantiza el retiro tranquilizador.

No quiere decir que Trump sea igual a Hillary o al revés; hay que subrayar que los dos son producto de la sociedad estadunidense o el american way of life o modo de vida estadunidense basado en la explotación a escala mundial, la especulación sin controles y la codicia multimillonaria. Obama falló al no modificar el destino de los EE.UU. Y la tendencia adelantada de Trump en encuestas y primarias sería uno de los indicios más preocupantes del estado de ánimo agresivo de los estadunidenses. En esta dinámica disfuncional se explica a Bernie Sanders, el candidato socialista anti Wall Street con buena tendencia de votos pero casi imposible de ganar la nominación demócrata.

En todo caso, la tendencia adelantada de Trump debe dar oportunidad para analizar el estado del mundo y la descomposición que no encontró el camino social viable después del fin de la guerra fría en 1989. Trump y Hillary sólo confirman que el mundo está en manos de oportunistas y no de estadistas.

indicadorpolitico.mx

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@carlosramirezh

Carlos Ramírez

Maestro en Ciencias Políticas

Periodista, Maestro en Ciencias Políticas, columnista político desde 1990, director del Centro de Estudios Políticos y de Seguridad Nacional S.C., director del portal indicadorpolitico.mx

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