Entrevista a Yolanda Piñero, ingeniero agrónomo y directora de Bodegas Viña Santa Marina.
¿Cuál es la especificad del proyecto de viñedo de Santa Marina?Una finca singular, desde el punto de vista paisajístico; toda una belleza, desde el punto de vista agronómico. Unas arcillas poco evolucionadas en la mitad de tierra de barros, son suelos pobres que dan bajos rendimientos pero las uvas son muy potentes y hacen a los vinos muy poderosos. Variedades distintas a las cultivadas en Extremadura, en particular, y en España, en general. Un gusto especial por los vinos que nos lleva a elaboraciones muy cuidadas, una persecución, una obsesión por atender al viñedo, vinos y bodega y una generosidad extrema en Álvaro de Alvear que nos deja que solo embotellemos lo que realmente nos gusta.
Tu bodega tiene cuerpo de cortijo extremeño y alma andaluza, ¿con cuál te quedas?Álvaro de Alvear es sevillano de padre y nacimiento y de madre extremeña. Yo soy por todos los lados extremeña, así que gana el alma de Extremadura.
¿Qué es el viñedo en tu vida?Casi todo, tengo dos hijos que completan la felicidad de mi vida.
¿Crees en el enoturismo en Extremadura?Firmemente. Hay muchas bodegas que visitar, su paisaje es un espectáculo, especialmente en primavera, su gastronomía es rica, tiene monumentos, fondos de museos y una gente amable, sensible y alegre.
Tus vinos son muy diversos y personales. ¿Prefieres la fuerza del Gladiator, la sobriedad del pardina o la ternura del viognier semidulce?Es difícil hablar de una marca, porque detrás de cada una hay añadas distintas y preferencias por ellas. Sin lugar a dudas Gladiator ha sido un héroe para nosotros, así como Miraculus, pues nos han dado muchas satisfacciones. Nuestro querido Altara nos ha traído muchas alegrías y el viognier vendimia tardía, muchos momentos muy dulces.

¿Te sientes respetada en el mercado extremeño?Cuando vienen a vernos a la bodega o hacemos promociones en la calle la gente nos comenta que nos ve como una bodega seria y con vinos ricos, no sé si es la mayoría la que piensa así. Trabajamos, y mucho, porque creemos en Álvaro, en Viña Santa Marina y en que la divina providencia nos ayude a mantener vivo este proyecto.
¿A qué mercado te gustaría llegar?A los confines de la Tierra. Las ventas en el exterior son más abundantes, fáciles de tratar y de cobrar. Ya en estos momentos vendemos el 65-70 % en el exterior y llegamos lejos, a recónditos mercados. Y, cómo no, me gustaría, para satisfacción de todos en Viña Santa Marina, llegar a ser una bodega conocida en España, que no es andar mucho pero sí es un camino difícil.
¿Con cuál de tus vinos acompañarías una caldereta extremeña?Equus hace buen papel y es del gusto de muchos.
¿Para tus tintos prefieres fuerza o elegancia?Si está en mis manos, ambas. Aunque para mí lo elegante va unido a personalidad, nobleza, alegría, fuerza, raza y sencillez.