www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

Las cuatro estaciones, según Stephen Hawking

miércoles 06 de abril de 2016, 20:06h

Sabido es que Vivaldi nos dignifica con su obra evocadora que, a través de elementos de lenguaje musical, nos describe distintos aspectos de las estaciones del año. Escrita para violín solista, orquesta de cuerdas y clavecín, es conocida con el nombre de Las cuatro estaciones y así, con esta genialidad, el insigne compositor nos hace sentir las diferentes manifestaciones que la naturaleza nos regala. En nada que seamos agradecidos, no solo con el desarrollo de nuestros sentidos, sino con los propios actos frente al mundo que nos rodea, podemos evitar los peligros que pueden arruinarnos por completo la primavera, el verano, el otoño y el invierno de todos nosotros.

Hoy viene a citas otro genio, que sin hacer música tan sugestiva como la de Vivaldi, tampoco desmerecen sus teorías sobre el devenir de la humanidad, más que nada por aquello de la sinfonía que emana de su reputada condición como científico. De vez en cuando Stephen Hawking se encarga de empequeñecer nuestro futuro por aquello de gozar de esa especie de alquimia al alcance de muy pocos, quizás por eso nos previene de los posibles desastres que se ciernen si continuamos con esta pasividad frente a los avances que nos van cercenando la existencia.

Toca valorar aquello que, bien por la mano del hombre o porque el hombre acostumbra a meter la mano en la caja de pandora, lo cierto es que el bueno de Stephen se descuelga con cuatro amenazas presentes para que no podamos conciliar reposo y sentirnos culpables de cuanto venimos haciendo. Parte de razón tiene, sin duda, al referir que los cambios evolutivos que pueden afectarnos de lleno son precisamente obra de nosotros mismos, de manera que ojo con el crecimiento y la velocidad con la que surgen los avances tecnológicos.

En la primera de sus advertencias, el célebre científico cita a los virus creados genéticamente como una de las grandes amenazas a tener en cuenta. Quizás no tanto por las bravatas que se gastan entre sí las grandes potencias con lo de la guerra bacteriológica, pero sí por el descontrol de los experimentos en laboratorio. O sea, para entendernos bien, lo que yo llamo una suelta de virus programada; ya saben, bacteria o superbacteria en época de celo buscando aparearse con humanos sin oponer éstos resistencia más que a base de paracetamol.

La segunda estación amenazante viene desde que el hombre diseñó la primera bomba nuclear. Hasta hoy, y fruto de nuestra agresividad, cualquier botarate que tenga el día cruzado y pulse la tecla F4 nos lleva a todos por delante. Es lo que tiene la falta de humildad, la soberbia y el odio con denominación de origen. Hace apenas unas semanas que Corea del Norte anunció que había detonado una bomba de hidrógeno, pues ya me dirán si no son ganas de holocausto.

Y siguiendo con el Allegro non molto, ¿qué me dicen del cambio climático? Sí hombre, ese fenómeno que algunos negaron la mayor, pues miren ustedes que ahora, el máximo peligro del calentamiento global, es que se haya hecho autosuficiente; es decir, que el ciclo de la vida misma se retroalimenta con la nueva y única manera de comportarse que tiene debido a que los polos se derriten y por mera cuestión de física natural se reduce la cantidad de energía solar que se refleja en el espacio, y eso incrementará la temperatura aún más. De manera que si seguimos con este ritmo todos acabaremos como el mismísimo San Lorenzo, aquél mártir diácono de Roma sacrificado a morir en la parrilla.

En fin, para dejarles a ustedes con un mejor sabor de boca, -entiendo que mi artículo de hoy es para retirarme la palabra- les diré que a pesar de todo cabe la posibilidad de salir airosos de este capítulo a través de la cuarta premisa, siempre y cuando reconozcamos lo que estamos haciendo mal, es decir, saber convivir con los riesgos y controlarlos. Lo único que se recomienda es tener mucho cuidado durante los próximos cien años, pues a partir de ese momento el optimismo se apoderará de la especie humana, y será cuando, al parecer, estas amenazas dejarán de ser mortales. “Para ese momento, nos habremos desplazado al espacio, a otras estrellas, así que un desastre en la Tierra no significará el fin de la raza humana” -palabra de Stephen Hawking.

En fin, con el permiso de todos ustedes, y por lo que a mí respecta, hasta el próximo miércoles. Para qué esperar tanto ¿no les parece?

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (12)    No(0)

Foro(s) asociado(s) a esta noticia:

  • Las cuatro estaciones, según Stephen Hawking

    Últimos comentarios de los lectores (1)

    2632 | Pilar - 07/04/2016 @ 09:33:13 (GMT+1)
    Gracias por este artículo y por todos los demás. Un placer leerte cada miércoles. Me gusta tu columna de opinión. Eres un crack. Saludos.

  • Normas de uso

    Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

    No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

    La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

    Tu dirección de email no será publicada.

    Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.