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ENTRE ADOQUINES

Papeles de Panamá, ejemplo de globalización

miércoles 06 de abril de 2016, 20:08h
Actualizado el: 06 de abril de 2016, 20:20h

Llevamos una larga temporada en la que la actualidad informativa se mueve a base de sobresaltos de mayor o menor envergadura. La última bomba, por fortuna esta vez metafórica y no obra de los bárbaros del Daesh, ha sido la que han dejado caer con estruendo a nivel mundial los ya famosos Papeles de Panamá, una intensa investigación liderada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación y el diario alemán 'Süddeutsche Zeitung, a la que añadir o de la que desembocó el pirateo informático al despacho panameño de Mossack Fonseca. Un lugar en el que, al parecer, recalaban personajes de lo más variopinto para crear sociedades offshore que, en principio, ya huelen más que raro. A pesar de que, por descontado, ahora cada “nominado” pueda demostrar que las cuentas bancarias de su sociedad panameña no tenían afán de esconderse al fisco del país de su residencia, la de verdad. Menos aún, que los dineros depositados a buen recaudo pudieran proceder de actividades ilícitas o fraudulentas. Pero eso será después. Quiero decir después de que sus nombres hayan salido a la luz a través de esta nueva lista que parece dejar en nada aquella otra, la del listo de Falciani, ese cordero con alma de lobo que negoció su porvenir con la pretensión, además, de hacerse pasar por una especie de héroe postmoderno. Lo triste será que entonces, quienes hayan podido demostrar que lo suyo era simplemente amor a lo exótico, que todo lo tenían declarado y que su relación con la Hacienda Pública de su país era pura y cristalina, ya no vuelvan a ver su nombre publicado. La inocencia probada nos preocupa bastante menos que el morbo del presunto delito. Porque vivimos de sobresaltos, pero lo que más nos pone es el escándalo.

Escandaliza y no tanto sorprende, por ejemplo, que lo mismo que ocurría en la lista del señor Falciani, sea Venezuela el país que aporta mayor número de propietarios de este tipo de sociedades a la lista panameña. Llueve sobre lodo empapado en un país cuya población sobrevive cada día con mayor precariedad, haciendo colas interminables para adquirir los productos más básicos y que ha visto como Caracas se ha alzado con el trágico galardón de ciudad más peligrosa del mundo. Mientras los ciudadanos de a pie guardan turno para acceder al desabastecido mercado de turno, soñando con que ese día haya en las estanterías, por ejemplo, arroz – siempre tan socorrido -, de acuerdo con los ya famosos papeles de Panamá habría una suma de 2.000 millones de dólares relacionados sólo con dos personas del entorno del desaparecido Hugo Chávez. Habrá que esperar para ver qué gloriosa y revolucionaria cifra alcanzan el resto de cuentas de sociedades offshore venezolanas Un despropósito. Igual que es lo de Putin y allegados, también incluidos en los papeles de marras, aunque los rusos, entre zares y dictadores soviéticos, ya deben de estar curados de espanto. Y, en todo caso, allí la situación parece que sigue sin estar como para ponerse a olisquear por los aledaños del Kremlin, no vaya a ser que te inviten a un té con polonio en Londres o a un último paseo nocturno por las desiertas calles de Moscú.

Sorprende bastante más que en los Panamá Papers figure el ya ex jefe del Ejecutivo islandés, Sigmundur David Gunnlaugsson, copropietario junto a su mujer, Anna Sigurlaug Pálsdóttir, de una offshore que en la actualidad figura solo a nombre de esta última y que es acreedora de deuda emitida por los bancos que quebraron en el frío país durante la durísima crisis que lo hundió en 2008. Ya hay que ser presuntamente retorcido, porque Gunnlaugsson ganó con amplitud las elecciones de 2013 prometiendo rebajar esa deuda renegociándola con los acreedores, entre los que ahora se ha sabido que se encontraba su propia esposa. Un culebrón que a los islandeses les hizo, en un primer momento, correr al espejo más cercano para verse la cara de pánfilos. Solo unos segundos, eso sí, porque inmediatamente salieron a la calle para exigir – y lograr – la dimisión del joven político. No son rusos ni venezolanos.

Los papeles panameños suponen un “ejemplo” de globalización, a la vez que la ocasión para mirarnos todos al espejo igual que los islandeses y comprobar, una vez más, cómo cada pueblo reacciona de manera distinta. Además de los países citados, se encuentran nombres de nacionales de muchos otros Estados. De China a Argentina, pasando por Ucrania, Reino Unido, Francia, Irak, Arabia Saudí, Qatar, Egipto, Pakistán, Marruecos, Malasia, Guinea, Costa de Marfil… Y, por supuesto, España: 1.200 sociedades, 558 accionistas, 166 clientes intermediarios y 89 beneficiarios con dirección postal española aparecen en los documentos de Mossack Fonseca. Pero no solo las nacionalidades son de lo más diverso, también el tipo de persona, su actividad, filiación o procedencia. Deportistas, empresarios, cineastas, actores y, por supuesto, políticos: 74 líderes de alto nivel de todo el mundo, a los que sumar familiares o socios. Testaferros, aparte.

Habrá que esperar a mayo para que la investigación completa se haga pública, o al menos eso es lo que se ha anunciado a bombo y platillo en este avance informativo que a los fiscales y ministros de Hacienda de todo el mundo les ha puesto a afilar con ganas los colmillos.

Alicia Huerta

Escritora

ALICIA HUERTA es escritora, abogado y pintora

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