Cumbre franco alemana
miércoles 11 de junio de 2008, 00:16h
La canciller alemana, Ángela Merkel, y el presidente francés, Nicolás Sarkozy, han mantenido una mini cumbre en la ciudad bávara de Straubing (Baviera, sur), con la siguiente presidencia francesa de la Unión Europea como telón de fondo. En la agenda, además, dos asuntos que guardan entre sí una estrecha relación: el cambio climático, y la política energética europea, tan dependiente del petróleo. Asuntos importantes tratados por países importantes. De hecho dos de los principales de Europa, tanto a nivel de peso político como económico. Los acuerdos a los que se llega en este tipo de cumbres suelen plasmarse a posteriori en las líneas de actuación que seguirá la Unión Europea en un gran abanico de materias.
Llegan ambos líderes en condiciones de apoyo interno bien diferentes. Sarkozy se enfrenta últimamente a un deterioro de su imagen, fruto más de su vida privada que de su gestión política. Merkel, por su parte, asiste a un paulatino despegue de los conservadores alemanes, en detrimento de sus socios de gobierno de izquierdas, inmersos en una serie de tensiones internas que les va pasando factura cara a las encuestas, por otro lado nada favorables. Y es en clave interna precisamente donde se hablará de un asunto, el energético, cuya carestía afecta a todo el continente. Alemania compra a Francia la mayor parte de la energía eléctrica que consume. Tan es así que en los acuerdos suscritos para tal fin se contempla que los franceses envíen a suelo alemán parte de los residuos generados en la producción de tal recurso. Recurso, por cierto, obtenido en centrales nucleares. Alemania está empezando a reconsiderar su moratoria nuclear, a la vez que potencia el uso y producción de biocombustibles. Es entendible, por tanto, la expectación que en el resto del Viejo Continente suscitan las conclusiones de semejantes encuentros. Aunque de momento, lo único claro sea precio del petróleo.