www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

VIAJE "HUMANITARIO Y ECUMÉNICO" A LA ISLA DE LESBOS

El Papa Francisco viaja al corazón del drama de los refugiados

sábado 16 de abril de 2016, 09:44h
El Papa Francisco viaja al corazón del drama de los refugiados
Ampliar
Francisco regresa al Vaticano con 12 personas y muestra un impresionante dibujo de los niños que refleja la odisea que sufren en su huida de la guerra.
Han sido apenas seis horas, pero la visita a la isla griega de Lesbos le ha servido al Papa para cumplir su doble objetivo: por un lado, Francisco quería llamar la atención de un mundo que parece anestesiado ante la tragedia de los refugiados que llegan a las costas europeas huyendo de la guerra; por otro, y sobre todo, el Pontífice quería acompañar, llevar consuelo, a esas personas, familias enteras muchas veces, que lo han dejado todo atrás.

"Un viaje de naturaleza estrictamente humanitaria y ecuménica", en palabras del Vaticano, "caracterizado por la tristeza", como ha definido el Santo Padre, y cargado de gestos con los que ha querido, en la medida de lo posible, paliar el drama de los migrantes. Porque si ha viajado hasta Lesbos, ha sido para estar con ellos y trasladarles su cercanía y solidaridad: "No estáis solos", han sido algunas de sus primeras palabras.

Nada más aterrizar en el aeropuerto, ha sido recibido por el primer ministro griego, Alexis Tsipras; el patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé; el arzobispo de Atenas, Jerónimo; y el presidente de la Conferencia Episcopal Griega, Fragkiskos Papamanolis.

Moria: de campo de refugiados a centro de detención

Tras la protocolaria ceremonia de bienvenida, el primer destino de Jorge María Bergoglio ha sido el campo de refugiados de Moria, donde permanecen, en teoría, unos 2.500 refugiados. Un lugar reconvertido en un centro de detención al que van a parar las personas detenidas desde que, a mediados de marzo, entrara en vigor el acuerdo entre la Unión Europea y Turquía para las devoluciones forzadas.

A su llegada, el Papa ha saludado a unos 150 menores que residen allí. Un gesto que ha servido para llamar la atención sobre un drama que sacude con especial dureza a los niños, que son también los más débiles.

A continuación, Francisco se ha dirigido a unos 250 solicitantes de asilo; lo ha hecho uno a uno, como ya ocurriera el pasado Jueves Santo en un centro de acogida de Roma. "He venido aquí con mis hermanos sencillamente para estar con vosotros y escuchar vuestras historias. Hemos venido para atraer la atención del mundo ante esta grave crisis humanitaria y para implorar la solución de la misma", ha explicado Francisco.

En el centro de Moria, el Papa, el patriarca Bartolomé y el arzobispo Jerónimo han pronunciado discursos muy breves, de apenas cinco minutos cada uno. Justo después han firmado una declaración conjunta con la que piden a la comunidad internacional un mayor compromiso y más generosidad con quienes huyen de guerras y catástrofes. El mismo lugar ha acogido el almuerzo de las autoridades eclesiásticas con varios refugiados.

"¡Libertad, libertad!" y "¡libertad de movimientos!", han sido algunos de los gritos que se han podido escuchar durante el recorrido por un centro que está rodeado de una valla coronada por alambre espino. Una visita que ha servido para demostrar, una vez más, la cercanía de un Papa que ha recibido dibujos de los niños y ha sido testigo de los dramas que sufren las personas allí atrapadas.

De Lampedusa a Lesbos: "La globalización de la indiferencia"

La visita a Lesbos ha terminado en el puerto de Mitilene, donde se ha vivido uno de los momentos más emotivos de la jornada: tras el discurso del Papa, y un minuto de silencio, los tres líderes religiosos han lanzado al mar sendas coronas florales en memoria de las víctimas de las migraciones. Antes, Bergoglio aprovechaba su presencia en la zona para agradecer a los vecinos la acogida que dispensan a los miles de refugiados que llegan a Lesbos.

Una visita relámpago que sirve para recordar que el primer viaje de Francisco, que acaba de cumplir tres años de papado, fue a la isla italiana de Lampedusa, donde denunció "la globalización de la indiferencia": "Estamos anestesiados ante el dolor de los demás", añadía entonces.


Francisco no regresa solo

"Solo me viene la palabra vergüenza, es una vergüenza", afirmaba el Santo Padre cuando, meses después, el mar se tragaba a cientos de personas, que perdían la vida en un trágico naufragio. Este sábado, el Papa ha vuelto a demostrar al mundo que la tragedia migratoria es uno de los ejes de su pontificado.

De la isla griega, tan próxima a Turquía que desde cuyas costas puede divisarse el país vecino, el avión de Francisco ha despegado con tres familias de refugiados sirios.

Doce personas, entre las que hay seis menores de edad, que permanecían hasta este sábado en en los campos de acogida de Lesbos. Hasta la isla griega llegaron después de huir de Damasco y Deir Azzor, en la zona ocupada por Estado Islámico, y cuyos hogares fueron bombardeados.

Tres familias musulmanas cuya "acogida y manutención correrá a cargo del Vaticano", un "signo" con el que la Santa Sede quiere dar ejemplo y advertir de la gravedad del drama a la comunidad internacional.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (2)    No(0)

Foro(s) asociado(s) a esta noticia:

  • El Papa Francisco viaja al corazón del drama de los refugiados

    Últimos comentarios de los lectores (1)

    2764 | Pontevedresa - 19/04/2016 @ 18:56:04 (GMT+1)
    Cuando los cristianos son perseguidos en Siria ¿cómo es que el Papa no se ha traído a doce cristianos a Roma? son el colectivo más perseguido en los países musulmanes y por tanto son los que deberían recibir en primer lugar ayuda.

  • Normas de uso

    Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

    No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

    La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

    Tu dirección de email no será publicada.

    Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.