La política no es vulgar astucia, pero vulgar es el político no astuto. Con astucia se sale vivo de emboscadas políticas. Mediante un proceso creciente de menos a más, el superviviente afirma su personalidad pública y afianza su poder. Se empieza al verse la primera cereza de la banasta y termina con toneladas. ¿Qué es la remontada sino una resurrección (Koke, el 6 del Atleti)? De estar uno registrándose en el infierno a ser admitido luego en el cielo. Podemos remontó desde el duro asfalto de la tienda y trastienda de campaña en Sol a la mullida moqueta del hemiciclo de San Jerónimo. Aun así, no les basta. Quieren asaltar el cielo. Pueden quedar descolgados.
Abril está siendo pródigo en remontadas. Chamartín impidió el milagro alemán a pesar de que los germanos plantean siempre sus encuentros como si trabajaran disciplinadamente en jornada continua. Los madridistas son más de jornada partida; siempre hay un momento en sus partidos en que paran, desaparecen y vuelven. Por eso nuestros horarios son distintos de los de Alemania. A diferencia del padre de familia que se iba a por tabaco, Ronaldo ha vuelto. Acaso el problema surgirá si un día al volver la puerta está cerrada y no tiene llave. Pablo VI definió al hombre moderno como el que sale de casa y pierde la llave para volver. Queda extraviado y sin posibilidad de remontar. Le pasa a este PSOE tan moderno, que pierde posiciones y atalayas, como los turroneros en fin de feria desmontando la caseta. Sánchez, farolillo rojo de la caravana de turroneros. Otros que remontan río arriba como salmones son los inagotables del Manzanares, eje fluvial que pugna por vertebrar la capital balompédica contra el eje rodado de Castellana. Simeone, siempre primero a tirar del carro, no analiza; sentencia: “El esfuerzo no se negocia”. Vinieron a Madrit los catalanes a negociar su pase, y ni agua. Tendrán que remontar. Cataluña, que tiene embajadas por medio mundo, queda sin embajador y fuera del concierto internacional. Aires más de andar por casa: con batín y zapatillas en mesa camilla. Puigdemont, que viaja menos que Franco, canceló su viaje al Milanesado.
Con gallego por medio, no sabemos si el PP sube o baja. Cuando parece que remonta, de pronto, sopla viento fresco por Soria, y es que no. Recuerda a Escartín, ciclista apodado “la goma”. Se estiraba y estiraba acercándose a los escapados, luego se encogía y terminaba engullido por el pelotón. Desconcertaba al aficionado. Este PP es tan desconcertante como el Guadiana. Por el Guadalquivir, hasta Sevilla, remonta Ciudadanos. También luchan por la remontada los republicanos. No suspiran por una III República sino por avanzar hasta la II. Nunca el nacimiento de un régimen democrático supuso la quiebra del sufragio universal. El 14 de abril de 1931 en España, 1.832 concejales republicanos triunfaron sobre 14.018 monárquicos. ¡No es la cantidad, estúpidos! Además de merengues y colchoneros, la afición republicana ondeó su bandera (no constitucional) en este abril de remontadas.