ENTREVISTA A LA DIRECTORA DE RED FLORIDABLANCA
Isabel Benjumea: "El centro-derecha dividido no gana elecciones"
jueves 12 de mayo de 2016, 11:57h
La directora de Red Floridablanca, el think tank con afinidad al Partido Popular, reclama recuperar la confianza de los votantes del PP. En una entrevista con El Imparcial, Isabel Benjumea analiza el momento que vive el partido, cuyos principales necesidades, dice, son una mayor autocrítica y democracia interna.
¿Qué es y qué se propone Red Floridablanca?
Floridablanca es un proyecto que nace a la vida pública en enero de 2015, aunque había mucho trabajo previo, con un objetivo muy claro: reivindicar el ideal conservador-liberal de España como el mejor ideario para las mejores políticas y para conseguir progreso tanto social como económico. Nace de una convicción que es que se está perdiendo la batalla de las ideas frente a los posicionamientos de izquierdas en España, sobretodo en el espectro de 40 años hacia abajo.
La segunda pata es el tema del talento, nos importaba muchísimo atraer al talento a esta construcción del discurso y reivindicación del ideario. Nos dábamos cuenta que desde el principal partido de centro-derecha en España, que es el Partido Popular, se había dado un proceso de centrifugación, es decir, que se expulsaba al talento en vez de ser capaces de atraerlo y conservarlo. Se estaba viendo como paulatinamente menos gente quería colaborar en la formación del discurso. Por tanto, empezamos a crear grupos de trabajo y de debate, invitando a todo aquel que quería participar en la elaboración del discurso y la pedagogía de las ideas a Floridablanca, y la respuesta fue maravillosa.
Y en tercer lugar está la acción política, porque uno puede reivindicar las ideas que crea mejores y puede tener a los mejores reivindicándolas, pero dónde se reivindican de verdad es a través de los partidos políticos. Nuestro diagnostico fue el principal partido de centro-derecha, que es el Partido Popular, había dejado de dar la batalla de las ideas y estaba cediendo espacios, se estaba dejando de dar importancia a las ideas en pro de la gestión. Ya desde antes de las elecciones municipales y autonómicas empezamos a advertir de que si no se cambian estructuras, equipos y proyectos, se van a seguir perdiendo paulatinamente votos. Nadie nos hizo caso, y después de las elecciones del 20D dijimos públicamente que lo que había que hacer urgentemente era convocar un congreso abierto dentro del Partido Popular que pusiera en marcha ese proceso de renovación y que diera lugar a ese debate interno tan necesario.
¿Por qué surgen y por qué en este momento?
Hay un hito: las elecciones Europeas. Entonces la gente se echó las manos a la cabeza preguntándose quiénes era esos señores que se llamaban Podemos y cómo era posible que tuvieran. Nosotros hicimos un diagnóstico: se ha dejado de dar la batalla de las ideas y es el principal mal del que viene todo lo demás. Así que, en la medida de nuestras posibilidades, de limitación de tiempo, de presupuesto y de capacidades, decidimos poner en marcha este proyecto porque creemos que, si no se reacciona, todos nuestros principios, ideas y valores van a quedar relegados a algo casi insignificante o irrelevante en el panorama político español. Si el PP hubiera hecho sus deberes, si hubiera debate interno y autocrítica, se estuvieran celebrando congresos y trabajando para atraer a la juventud y al talento, posiblemente Floridablanca no hubiera nacido. Si el PP estuviera trabajando por reconquistar a aquellos que han dejado de votarles, no con el miedo sino con entusiasmando, no tendría sentido Floridablanca.
¿Quiénes conforman Floridablanca?
Empezamos siendo un grupo de 15 jóvenes de entre 30 y 40 años, asesorados por un consejo de cuatro miembros. Éramos un grupo de amigos que llevábamos ya mucho tiempo organizando tertulias y debates, y ahora tenemos una red de más de 350 colaboradores que están trabajando con nosotros ya sea en grupos de trabajos, sacando artículos u organizando debates alrededor de toda España. Desde un principio siempre quisimos contar con el asesoramiento, la experiencia y el conocimiento de gente de reconocido prestigio, no queríamos que fuera un proyecto solo de jóvenes.
¿Hay personalidades destacadas y con trayectoria del Partido Popular?
A lo largo de este año y medio ha colaborado mucha gente que ha sido cargo o es cargo del PP o del entorno. Hay una idea que repetimos machaconamente: que el centro derecha dividido no gana elecciones. Lo importante es articular un proyecto en el cual todas las familias de centro derecha se sientan identificadas, así que hemos hecho un esfuerzo muy grande por invitar a colaborar en Floridablanca a gente que es del partido, que está en el entorno del partido y gente incluso que ahora mismo no se siente totalmente identificada con el PP pero sí con el ideario liberal- conservador. Hace poco hemos sacado una serie de vídeos llamada “Conversaciones con el centro derecha”, en la que el periodista y escritor Tom Burns-Marañón entrevista a varios miembros del entorno del centro-derecha para que analice la situación del PP. Ahí han participado cargos como el senador José Ramón Bauzá o como el segundo del ayuntamiento de Madrid, Iñigo Henríquez de Luna, y también intelectuales. El objetivo es generar un verdadero debate.
¿Cuáles cree que son los problemas que tiene el Partido Popular en este momento?
El principal problema es la falta de autocrítica y también hay un problema muy importante estructural. El PP es un partido tremendamente jerárquico, donde no hay ninguna posibilidad de debate interno. Los cargos y los cuadros medios del PP no están pudiendo poner en marcha la renovación y esa falta de autocrítica y de democracia interna provoca una situación de inmovilismo total. Más allá de los resultados electorales, la situación del PP como partido es muy delicada. La Junta directiva del PP, el órgano más importante del partido, se reunió después de las elecciones generales y nadie abrió la boca, nadie se preguntó qué había pasado; posiblemente llegó el presidente, dio un discurso, se aplaudió y se fue. Si los órganos del partido no están cumpliendo su función, es muy complicado que el partido se renueve y ponga en marcha un proceso que entusiasme e ilusione.
Creemos que las bases del PP son su principal activo, los que representan el espíritu del partido, y por eso abogamos por un congreso abierto en el que se consulte a las bases qué Partido Popular quieren.
De hecho, desde Floridablanca estáis llevando a cabo una campaña de recogido de firmas para que se celebre ese congreso abierto. ¿Cómo se está aceptando?
De momento, hemos tenido adhesiones destacadas. Y lo que nos tiene muy ilusionados es la cantidad de gente que sale con camisetas nuestras por su universidad, por su centro de trabajo, a la salida del metro de las ciudades, pidiendo firmas e intentado movilizar a las bases. Se trata de una campaña sin fecha de caducidad, que durará hasta que se celebre el congreso que, creemos, es la única manera de poner en marcha la renovación del partido. Es una llamada a las bases para que se vuelvan a entusiasmar. Creemos que en el siglo XXI no tiene ningún sentido que se haga un congreso dónde los militantes no puedan elegir a sus líderes.
Pero parece que Mariano Rajoy será de nuevo el candidato del PP el 26J…
El PP debería convocar urgentemente un congreso para que salga un candidato legitimado. Rajoy, que se presente y gane, pero que mire hacia dentro, que haga autocrítica y que le diga al electorado que se ha entendido el mensaje y se está poniendo en marcha una renovación. Nosotros queremos un liderazgo renovado que pueda salir a ganar, que el PP llegue, entusiasme, ilusione, y que tenga mejores perspectivas de las que se les está dando ahora. Para ello, abogamos un congreso abierto: un militante, un voto. No creo que lo vayan a hacer, pero nosotros sabemos que esto es lo mejor para el partido. Y para España, lo mejor es un PP fuerte. También hay que recordar que el congreso tocaba hace un año, que se están incumpliendo los estatutos. Hay mucha gente que cree que vamos en contra del PP, pero todo lo contrario. Nosotros queremos un PP con cada vez más opciones, que vuelva a agregar a todas las familias y que pueda hacer frente a lo que se nos viene por parte de la izquierda.
Si hubiera cambio dentro del Partido Popular, ¿quién le gustaría que estuviera al frente del proyecto?
Cualquiera elegido por las bases en un congreso abierto. En Reino Unido, por ejemplo, nadie sabía quién era David Cameron y ahora es un líder reconocido. Sería estupendo algo así. Seguro que hay diputados, senadores, líderes autonómicos o gente que puede aportar. Sería sanísimo que hubiera diferentes perfiles compitiendo y queriendo apostar por el partido. E insisto, me parece fantástico que Mariano Rajoy se presente y, si gana, imagínese que mensaje traslada al electorado: me presento, salgo reforzado y a aganar. Pero si uno se presenta con el mismo candidato, el mismo proyecto y las mismas listas, sin hacer autocrítica, yo no sé cómo se lo va a entender el electorado.
¿Qué papel juega FAES en este contexto del PP?
Si el PP hubiese hecho más caso a FAES, probablemente la situación del partido no sería la que es. FAES es el laboratorio de ideas para el PP, pero el partido ha dejado de escucharla. FAES no nace para llegar a las bases o movilizarlas, sino para ofrecer ideas que luego desarrolla el partido. Pero no hay debate interno, las ideas no importan como deberían. Necesitamos más ideas y, luego, más bases.
¿Cómo ve el futuro de España?
Soy una entusiasta absoluta de España. España es un gran país. Si se mira a la historia, siempre nos hemos crecido ante la adversidad y hemos sabido sobreponernos. Somos un país de conquistadores, de gente que asume riesgos, y ahora estamos en un momento de desánimo en el que debemos volver a creer en nuestras capacidades. Creo que los líderes políticos tienen que creer en esas capacidades de los ciudadanos y del país, y dejarse de centrar solo en el interés personal y partidista. Vienen unos años muy complicados, el alza de los populismos es una cosa seria, ya sean de izquierdas o de derechas, porque lo que quieren es revertir el modelo de sociedad, cargarse las instituciones. Frente a ellos, insistir en nuestras capacidades, en la libertad y en los ciudadanos.