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FERIA DE SAN ISIDRO

La emoción se fue por la ventana

Álvaro Ignacio Muñoz Cardona
lunes 23 de mayo de 2016, 23:55h
Actualizado el: 24 de mayo de 2016, 00:32h
La emoción se fue por la ventana
Tres novilleros preparados y con recursos para poder a los toros pero la profundidad y transmisión que ha de poner el toro no existió ante la ausencia de bravura de los novillos salmantinos de La Ventana del Puerto que no permitieron el lucimiento; la excepción el tercero.

PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS

TOROS

6 novillos de La Ventana del Puerto. Origen Domecq.

TOREROS:

ALEJANDRO MARCOS (Grana y oro): Estocada –Vuelta al Ruedo-. Pinchazo y estocada –Silencio-.

JOAQUÍN GALDÓS (Canela y oro): Estocada – Silencio-. Estocada –Silencio-.

JUAN DE CASTILLO (Celeste y oro): Pinchazo y estocada –Silencio-. Estocada -

INCIDENCIAS:

Feria de San Isidro. Tarde calurosa. Novilleros de tres nacionalidades: española, peruana y colombiana.

Alejandro Marcos abría plaza con un novillo castaño que iba a lo suyo y no permitía el lucimiento con el percal. En varas cumplió y hubo un quite por parte de Galdós. En banderillas nada. El novillero trató de torear con desmayo y gusto. El novillo seguía como antes, pasando sin ningún celo. Marcos lo trataba de hacer bien pero las embestidas insulsas hacían ayuno de calado el trasteo del salmantino. Poco a poco el torero fue acoplándose a las embestidas y salieron los olés de Madrid. Con la izquierda firmeza y despaciosidad, apunto de una voltereta. Lo llevó largo y tuvo gracia para rematar las tandas. Insistió en la faena “a izquierdas” sacando siempre el engaño por abajo. Intentó unos estatuarios para cerrar la obre y sufrió una voltereta terrorífica en la que cayó con el cuello. Pidieron la oreja.

Joaquín Galdós pudo darle capotazos buenos, el novillo dejaba intuir que podía servir. En varas cumplió y fue muy hermoso el quite por verónicas de Galdós dominando la embestida. Otro quite similar le otorgó Juan de Castilla, bellas verónicas contestadas con chicuelinas de Galdós. En banderillas ligereza. Con la muleta el peruano comenzó con mando pero el novillo no toleraba bien verse sometido y saltaba al final del muletazo y soltaba la cara. A media altura soportaba mejor los muletazos pero no había la misma transmisión. Facilidad por parte del torero y poca codicia y profundidad en la embestida. Con la izquierda el torero estuvo igual de solvente y el novillo igual de soso.

Volvía Juan de Castilla a Las Ventas y no pudo estirarse a gusto con el capote. En varas el novillo empujó con la cara arriba y salió suelto. Hizo un quite el colombiano a la verónica y en banderillas dos pares y tres pasadas. Comenzó la faena doblándose con el novillo, que era lo que el animal necesitaba para someterlo y después poder torear. Siguió con derechazos de trazo largo y poder. Consiguió belleza al templar las embestidas y darle recorrido a los muletazos. Insistió en el pitón derecho y fue aplaudido. Por la izquierda al novillo le costaba más pasar y lo hacía sin humillar. Puso mucho en liza el novillero.

Salía el cuarto, y de nuevo tomaba el capote Alejandro Marcos. Pudo obsequiar al público con verónicas algunas a pies juntos y otras con el compás abierto. Del caballo salió el novillo muy parado, moviéndose al paso y con una embestida cansina. En banderillas nada. Tomó Marcos la muleta y con la figura vertical se lo pasó por ambos pitones con torería. Consiguió templar al derechazo algo fundamental ya que el novillo cabeceaba cada vez que notaba la franela de la muleta. Poco calado del trasteo del salmantino, cuando los novillos no dicen nada los tendidos no se calientan y no crujen. Con la izquierda menos recorrido y con menos clase aún. Por último, con la espada estuvo fallón.

En el quinto salió el peruano Galdós y manejó el capote a la verónica con gusto y elegancia para torear a la verónica y abrochar su saludo con una media verónica. En varas el novillo cabeceó y empujó con un pitón para salirse suelto. El quite con el envés del capote y rematado con una larga cambiada de rodillas. El banderillas el novillo puso dificultades. Galdós se dobló con el novillo para iniciar la faena con buen trazo pero con poca transmisión al tendido. Intentó las tandas de derechazos dando sitio y tiempo a la embestida, perdiéndole pasos cuando fue necesario. No conectaba con el público por la sosería del novillo. Con la izquierda imposible. Mal en la suerte suprema.

Juan de Castilla recibió al sexto dibujando verónicas mientras se salía hacia las afueras. El novillo humillaba pero no ponía ímpetu en las embestidas. Llevó al novillo al picador galleando por gaoneras. Manseó en varas el de La Ventana y a la salida dio una voltereta. En banderillas el novillo siguió manseando. En la muleta del novillero colombiano el toro siguió humillando pero sin emocionar en sus embestidas. En cuanto la muleta mandó el animal fue centrándose. Los muletazos mandones con la humillada embestida consiguieron arrancar algunas palmas. Dibujó el natural lento, se cruzó para provocar la arrancada. Demasiada sosería en las “boyunas” embestidas. Muy por encima el novillero que le dejaba la muleta puesta para ligar las tandas, pero no había magia. Bernadinas para acabar jugándosela.

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