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FERIA DE SAN ISIDRO

Dificilísima y durísima corrida de Saltillo

martes 31 de mayo de 2016, 21:56h
Dificilísima y durísima corrida de Saltillo

Sánchez Vara no pudo lucirse por pobre condición en el primero y con el cuarto ya era un éxito salir con vida. Aguilar falló con la espada en dos faenas interesantes. Mucho mérito José Carlos Venegas ante un toro alimañero y reservón. Eso sí, nadie se aburrió.

PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS

TOROS

6 toros de SALTILLO con el hierro de Moreno Silva. Justitos de presencia los tres primeros.

TOREROS:

SANCHEZ VARA (Esperanza y oro): Estocada –silencio-. Estocada – Ovación-.

ALBERTO AGUILAR (Nazareno y oro): Pinchazos y estocada –silencio-. Pinchazo, estocada y descabello –Ovación-.

J.C. VENEGAS (Blanco y oro): Pinchazo hondo y estocada –Ovación-. Pinchazo y estocada –Silencio-.

INCIDENCIAS:

Feria de San Isidro.

Al primer toro Sánchez Vara no pudo darle ningún lance con el capote. En el picador manseó el saltillo en los tres puyazos que recibió y en banderillas ligereza y habilidad. Con la muleta el torero de Guadalajara lo probó por ambos lados y posteriormente siguió con derechazos un tanto despegados con la mano a media altura y consiguiendo que el toro fuera y viniera sin codicia y sin humillar con embestidas aburridas y sin interés. Por la izquierda a la primera una colada y a la segunda un hachazo. Volvió a la derecha para doblarse con él y machetearlo.

Al segundo lo paró Aguilar en los adentros y se salió con él con un par de verónicas estirándose con el capote. En varas se le pegó bastante y salió suelto en los tres puyazos mal dados. En banderillas una, sólo el capote de Rafael González. Aguilar brindó al público y se fue a buscar al saltillo para doblarse con él y sacarlo al tercio. Se puso al natural y consiguió sacar una tanda de mucha transmisión al conjuntarse el buen uso de la muleta con una embestida picante de Mandarín. Algunos naturales tuvieron, además de interés y vibración, belleza. Noble el toro de Saltillo por ese pitón izquierdo. Por la derecha el toro tenía peor condición y sólo el de pecho resultó aplaudido.

El tercero trotaba alrededor del ruedo hasta que se encontró con el torero que le presentó el capote, intentando el lucimiento pero no fue posible. Se le volvió a picar mal y el toro salió suelto del peto y dando cabezazos (los picadores debieron mostrar más conocimiento del oficio). El toro se arreó contra el caballo que guardaba la puerta, siete veces estuvo en el peto y el tercio pareció una capea, la primera plaza no se merece semejante espectáculo de chapuzas. En banderillas el toro siguió arreando y sólo Adalid se pudo lucir. En la muleta en el primer lance se fue al cuerpo del torero y no lo arrolló de milagro. Después continuó corretón y deslucido sin querer fijarse ni quedarse en la muleta. Por el pitón izquierdo Venegas se pudo gustar en algún muletazo a pies juntos, toda una proeza viendo el son del saltillo. Por la derecha no tenía ni uno y por el izquierdo pasaba pero no embestía. Para finalizar macheteo sobre las piernas. Se puso imposible para descabellar, dos avisos y volvió a intentar la estocada. Complicadísimo y malísimo el toro. Tercer aviso.

Sanchez Vara saludó al cuarto que se le frenó y le puso la cara en las nubes para irse a por él torero buscando el bulto. Se salió del capote y se fue a por el picador que guardaba la puerta, que le metió las cuerdas. El toro fue otra alimaña: reservón, huidizo, trotón y midiendo siempre sus desplazamientos, evitando la pelea y buscando el bulto. En el segundo puyazo trató de regatear la vara siempre con la cara arriba. Peor condición la de este toro aún que el anterior por lo que fue condenado a banderillas negras. Desconcierto entre los toreros corriendo para acá y para allá. ¡Vaya prenda de toro! Las banderillas se pusieron como se pudo. La faena de muleta se preveía imposible. Ni para doblarse y machetearlo servía, siempre con la mirada por las nubes. Abrevió el torero. Así es imposible. Habilidoso el torero para enterrar el acero.

Salía el quinto entre la incertidumbre y volvía a hacer poco de ser bravo: parado, reservón, mirón…Lo paró César del Puerto entre ovaciones. Capotazos sobre las piernas de Aguilar ante embestidas frenadas del toro que ante el picador se lo pensó para luego apretar con mayor fijeza, apretando pero dando cabezazos. En el segundo puyazo trató de huir y hubo de salir el picador a buscarlo (bien hecho por parte del picador -que fue aplaudido- ante la mansedumbre del toro, los que protestaron que estudien un poquito). En banderillas se hicieron las cosas con rapidez. Aguilar tomó la muleta y lo primero una colada y lo siguiente arreones descompuestos. Con la derecha le pudo dar una tanda de muchísimo mérito. La embestida era fiera y la muleta firme. Le ajustaba el trazo del lance a la velocidad de la acometida que aunque no tenía mucha clase sí tenía interés por la violencia. Ligaba los muletazos y conectaba con el tendido. Por la izquierda no se empleaba el toro igual y Aguilar desistió.

Venegas recogió las embestidas del sexto sin lucirse con el capote. En el peto cabeceó y derribó al picador en el primer puyazo; en el segundo se lo pensó mucho y hubo que echarlo debajo del peto para que tirara mil cornadas al peto. En banderillas volvió a lucirse Adalid a pesar de las complicaciones del toro. Con la muleta trató Venegas de hacer el toreo y consiguió dejar claro que sabe usar los engaños pero las arrancadas del toro no eran las apropiadas para lucirse. Aún así puso el andaluz los muletazos más erguidos de la tarde. Una tanda de naturales cerrados con uno de pecho destacable.

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