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TIRO CON ARCO

La decadencia de la clase media

domingo 05 de junio de 2016, 18:10h
El pasado fin de semana intentaba decir que el bajón de la socialdemocracia no era tan sólo fruto de la torpeza o los titubeos del PSOE post-Zapatero. Se trata de algo estructural, que afecta a varios partidos socialistas europeos, y tiene una relación directa con la decadencia que vive eso que se ha dado en llamar ‘clase media’. Creo que el socialismo, la socialdemocracia, es la ideología que mejor vehicula las esperanzas y anhelos de esta ‘clase media’ que está en franco retroceso.

Durante años, esa socialdemocracia ha mantenido una postura muy cómoda. Frente a la ‘derechona’ y a la izquierda ‘utópica’ –bolivariana, diríamos ahora-, ha vendido siempre esa placidez que encontramos en algunas cuentas de Instagram, esa placidez aspiracional que ha huido del horizonte político.

La clase media quiere mirarse en el espejo y verse guapa. Quiere todos los privilegios y ninguna de las obligaciones. Quiere mejorar sin esforzarse. Quiere desmadrarse en las fiestas sin perder su respetabilidad. Quiere un trabajo cómodo, coherente y con un buen sueldo. Quiere nadar y guardar la ropa. Quiere solucionar todas las injusticias sin moverse del salón. En resumen, quiere vivir bien, y no se le estaba dando mal, hasta que estalló la crisis.

No sé qué tiene la clase media para concitar todos los odios. En Francia, el país más fino para retratar en su arte eso que llamaremos ‘la sociedad en marcha’, están surgiendo varios novelistas que ridiculizan esa voluntad de la clase media de vivir bien al tiempo que mantienen intacta la superioridad moral y la conciencia tranquila.

La última de esta estirpe de cirujanos sociales es Virgine Despentes, aspirante a suceder a Michel Houellebeqc como impertinente oficial de las letras francesas. “He escrito Vernon Subutex tomando como punto de partida el miedo que la clase media tiene en Francia a perder su casa por falta de recursos. Que sea un temor realista o nacido de un exceso de pesimismo da igual”, puede leerse en la contraportada de su última novela.

A veces, los cambios sociales son tan lentos, tan subterráneos, que resultan imperceptibles a la mirada. Pero un día, de repente, el relato compartido que una sociedad hace para explicarse su propia historia deja de tener sentido. La socialdemocracia ha perdido la batalla del relato, se ha quedado en tierra de nadie. No ha sabido seducir a esa juventud que se estimula para “salir de su zona de confort” y que vive en un mundo cada vez más contradictorio y precario. Este mismo domingo, dos diarios, El País y El Mundo, certifican con sendas encuestas el segundo puesto de Unidos Podemos en las elecciones, superando al PSOE. A tres semanas de los comicios, el rival oficial de Mariano Rajoy ya es Pablo Iglesias.
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