Putin y los “hooligans” rusos
sábado 18 de junio de 2016, 00:42h
Por desgracia la violencia no es precisamente ajena al fútbol. El llamado deporte rey se ve no pocas veces ensombrecido por la agresividad en el propio campo y, quizás aún más, fuera de él. Sus protagonistas no son la mayoría de los aficionados, sino grupos minoritarios pero tremendamente activos y violentos. Aunque es un fenómeno que mancha a prácticamente todos los países y equipos, los hooligans ingleses venían ocupando un puesto de honor en este siniestro ránking de la ferocidad ligada al fútbol. Ahora les ha salido un competidor que aspira a quitarles el puesto. Y de hecho lo ha conseguido en la Eurocopa que se celebra este mes en Francia. Los hooligans rusos se están comportando con un salvajismo extremo, que estalló sobre todo en la batalla campal que libraron en Marsella contra hooligans británicos al socaire del partido que iban a jugar sus dos selecciones.
Y si esto resulta inadmisible, lo es más, si cabe, la reacción de las autoridades rusas ante lo que está sucediendo. Tras la detención en Francia de numerosos hinchas rusos protagonistas de los disturbios, que dejaron más de una treintena de heridos algunos de gravedad, el Kremlin no solo no apoyó las lógicas detenciones sino que se permitió advertir a Francia que “la instigación de ánimos antirrusos” podría dañar la relación entre ambos países. Y para rematar la faena, el propio Putin ha ironizado sobre los incidentes señalando que no entendía “cómo 200 rusos pudieron con miles de ingleses” y se mostró “sorprendido” por la manera en que los medios occidentales contaron lo sucedido. Todo ello en su intervención en el Foro Económico Internacional de San Petersburgo, despertando el aplauso de buena parte de los asistentes.
Es inaceptable que con esta actitud, Moscú, con Putin a la cabeza, aliente la violencia y la utilice para sacar pecho de un burdo nacionalismo. Recordemos que bien diferente fue la postura de Margaret Thatcher frente a los hooligans británicos, a los que combatió con firmeza y éxito. El talante del Kremlin resulta aún más inquietante teniendo en cuenta que Rusia acogerá el Mundial de Fútbol de 2018. Comprensiblemente, los mayores esfuerzos de seguridad en la Eurocopa se han dirigido a evitar atentados yihadistas, pero deberán intensificar también la lucha contra los energúmenos -por supuesto no solo rusos, sino de cualquier país-, que convierten un acontecimiento deportivo en un violento campo de batalla.