TIRO CON ARCO
El ‘Brexit’ y la caja de los truenos
domingo 19 de junio de 2016, 19:15h
Actualizado el: 19/06/2016 21:04h
El ‘statu quo’ en que vivimos se originó en el Reino Unido durante el mandato de Margaret Thatcher, que tomó posesión en 1979, cuando el postpunk, género musical de sucesivos revivals, y por algo será. La placidez y prosperidad vivida tras la Segunda Guerra Mundial se había desvanecido en Occidente con las crisis del petróleo y tocaba contraataque. Las democracias de mercado iniciaron la ofensiva y en 1989, una década después, cayó el Telón de Acero. La Guerra Fría había concluido.
Conste que me parece que lo más probable es que no haya ‘Brexit’. Aunque, como todos, yo también soy un turista de las emociones posmoderno y me pongo en lo peor con tal de vivir un poco de Historia, así, con mayúsculas. En mi caso tengo alguna excusa, porque soy periodista –y ya saben de qué vivimos los periodistas-, pero, aún así, debo ser parte de ese gentío del que hablaba el otro día Arcadi Espada. La multitud que antes prefería no meterse en ninguna aventura y que ahora parece apuntarse a un bombardeo: todo lo quiere votar, toda lo quiere cuestionar, todo lo quiere ‘vivir’, ya digo, como haciendo turismo. Esos que, decía Arcadi, se ponen a recrear batallas históricas, vestidos de mamelucos, en los fines de semana.
Pero, bah, no creo que haya ‘Brexit’. De haberlo, se marcaría probablemente un nuevo rumbo hacia el proteccionismo económico y hacia el nacionalismo. En Francia crece el Frente Nacional a medida que el Gobierno de François Hollande cae en el descrédito. En Alemania, los contribuyentes comienzan a estar hartos de pagar la cuenta de sus vecinos mientras la élite frunce el ceño ante las políticas expansivas del Banco Central Europeo y, en general, crece el descontento ante una Unión Europea, que cada vez se percibe como más ineficaz, incapaz de llevar a cabo las reformas dentro de su seno y atajar la crisis económica o la crisis de los refugiados.
El analista financiero Juan Ignacio Crespo vaticina en su nuevo libro que el mundo se encamina hacia un capitalismo de Estado, como consecuencia de una nueva crisis global que se manifestará en 2017. Durará, dice, 18 meses. A partir de ahí, considera que habrá un ciclo expansivo hasta 2035. Entre las consecuencias de la reconfiguración económica, ve necesaria una renta básica para compensar la decreciente demanda de trabajo en una sociedad cada vez más robotizada.
Me pregunto qué efecto podría tener semejante sacudida en una Unión Europea tan maltrecha. Quizá le añada algo de emoción a la próxima Eurocopa. Habrá que ver primero qué votan los británicos. Pueden marcar, sin duda, el inicio de algo.