Se denomina Medicamento de Uso Veterinario a toda sustancia o combinación de sustancias que se presente como poseedora de propiedades curativas o preventivas con respecto a las enfermedades animales o que pueda administrarse al animal con el fin de restablecer, corregir o modificar sus funciones fisiológicas ejerciendo una acción farmacológica, inmunológica o metabólica, o de establecer un diagnóstico veterinario. También se consideraran “medicamentos veterinarios” las “premezclas para piensos medicamentosos” elaboradas para ser incorporadas a un pienso”.
Según se explica en la web del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, al igual que sucede en los medicamentos de uso humano, es la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS), quien otorga la autorización de comercialización, siempre y cuando cumpla una serie de condiciones, que básicamente se refieren a la calidad, seguridad y eficacia, además de su correcta identificación y suministro de información precisa.
Posiblemente sea en el apartado de seguridad donde se presentan las mayores diferencias con los medicamentos de uso humano, ya que los medicamentos de uso veterinario conllevan una especial atención a los posibles residuos que de los mismos queden en los alimentos procedentes de animales tratados. Otro punto sobre el que se hace especial mención de seguridad es para las personas que manejan las premezclas, dado la alta concentración del medicamento en las mismas y los riesgos en su manipulación (inhalación, ingestión, contacto… según diferentes escenarios).
En el embalaje de estos medicamentos, además de los símbolos y leyendas que deben figurar en el ángulo superior (Dispensación con receta veterinaria
; estupefacientes
; con receta de psicotropos
; condiciones especiales de conservación: conservación en el frigorífico
, conservación en congelación
; caducidad inferior a 5 años
) «USO VETERINARIO» y AV cuando tenga que ser Administración exclusiva por el veterinario.
En cuanto a la prescripción, y consiguiente dispensación, se pretende proteger la salud en su más amplio sentido (salud humana, animal y medioambiental). Por ello la mayoría de los medicamentos veterinarios requieren que, para poder ser utilizados, hayan sido previamente prescritos y dispensados por un profesional que se encargue de garantizar esa protección. La diferencia fundamental con la prescripción en medicamentos de uso humano, se refiere a aquella que tiene lugar para animales productores de alimentos, que además tiene unas connotaciones especiales de cara a la salud pública y protección medioambiental.