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TRIBUNA

Operación Trueno, misión imposible en Entebbe

martes 05 de julio de 2016, 20:13h

Israel conmemora estos días el 40 aniversario de una de las misiones más audaces y exitosas de cuantas ha llevado a cabo, la operación Trueno. El 26 de junio de 1976, el vuelo 139 de la compañía Air France despegaba de Atenas rumbo a París. Jamás llegaría a tomar tierra en la capital gala. Fue secuestrado por terroristas palestinos -aunque dos de ellos eran alemanes, de la “Baader Meinhoff”- y desviado a la ciudad ugandesa de Entebbe. Los terroristas sabían lo que hacían. Uganda era gobernada entonces por un mamarracho con un afán de protagonismo desmedido -una especia de Nicolás Maduro- y que simpatizaba con la causa palestina: Idi Amin Dadá.

El caso es que, gracias a sus “gestiones”, los terroristas liberaron a un buen número de rehenes, conservando en su poder a aquellos que eran judíos o aparentaban serlo; 102 en total. Fueron retenidos en la Terminal del aeropuerto de Entebbe, a la espera de que varios países donde había terroristas palestinos encarcelados los pusieran en libertad. Entre ellos, Israel, que ya entonces se oponía a negociar con terroristas. Pero las presiones de los familiares de los rehenes hicieron que el gobierno de Yitzhak Rabin diese su brazo a torcer. Aparentemente.

La realidad era bien distinta. Israel no estaba dispuesto a que un puñado de criminales pusiera en jaque la seguridad de sus nacionales, y se dispuso a mandarles un mensaje contundente. Así, mientras Rabin ganaba tiempo con presuntas negociaciones, la unidad de élite del Tsahal -ejército israelí-, conocida como Sayeret Matkal, ultimaba los preparativos de la que sería una de las operaciones más brillantes de la historia. Un contingente de tropas escogidas se trasladaría en cuatro aviones Hércules hasta la misma Entebbe. Recorrerían más de 8.000 km. volando a ras del mar para no ser detectados por los radares y, una vez en tierra, iniciarían la operación de rescate. Contaban para ello con los planos de las instalaciones -habían sido construidas por empresas israelíes-, y con un Mercedes idéntico al usado por Amin para sus desplazamientos.

Los soldados ugandeses que montaban guardia en la Terminal no se extrañaron al ver que una comitiva oficial se acercaba a toda velocidad. Estaban más que acostumbrados a las excentricidades de su líder. Pero sus ocupantes no eran quienes aparentaban, sino comandos de la Sayeret Matkal. Allí mismo se inició un fuego cruzado que abatió casi al instante a los sorprendidos ugandeses. Acto seguido, los israelíes avisaron de su inminente incursión en yiddish e inglés a los que se hallaban dentro de la Terminal para que permaneciesen cuerpo a tierra. No tardaron mucho en tomar las instalaciones y neutralizar a los terroristas que amenazaban con asesinar a todos los rehenes. Salvo 3, todos se salvaron. Y en un lapso de tiempo realmente breve, ya que apenas transcurrieron 57 minutos entre que el primer avión aterrizó en el aeropuerto de Entebbe y el último de ellos -la flotilla estaba compuesta por cuatro aparatos- despegó del mismo lugar rumbo a Tel Aviv.

En total, perdieron la vida 13 terroristas y 35 soldados ugandeses. Del lado israelí murieron 3 rehenes y el comandante de la operación Trueno, en cuyo honor pasó a denominarse Yonatan. Su nombre completo, Yoni Netanyahu, hermano del actual primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien también llegó a ser un destacado miembro de la Sayeret Matkal. Él más que nadie saben cómo se las gastan los terroristas. Quizá eso ayude a entender el porqué de la desconfianza israelí hacia sus adversarios palestinos.

Antonio Hualde

Abogado

ANTONIO HUALDE es abogado e investigador de la Fundación Ortega y Gasset

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