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TRIBUNA

Esta España arrinconada

viernes 12 de agosto de 2016, 20:23h
Se van restregando los tiempos contra la tipografía de la política. Decía Terencio que se equivocaba profundamente quien crea que establece mejor la más duradera autoridad por la fuerza que con un pacto amistoso. Este pacto que se ve venir entre el Partido Popular y Ciudadanos dice mucho de las ansias de poder por vertebrar una España que atendiendo a Ortega todavía sigue estando invertebrada. Decía Gracián que por grande que sea el puesto, ha de mostrar que es mayor la persona. El personalismo de Mariano Rajoy yo no lo veo como un universal de soluciones, sino como un funcionariado que para facer política resistente como resisten las ballenas cuando encallan en las playas. Rajoy, en esta España arrinconada, está buscando la mecanografía de un gobierno al cual ya estamos acostumbrados, por lo que, si llega de nuevo en esta LII Legislatura a domiciliar La Moncloa, lo hará desde el mordisco de los tiburones de la oposición. La izquierda y los soberanistas están muy animalizados y todo se vislumbra como un azote que evitará que el rajonismo aplique sus políticas de austeridad, que es lo que sigue proponiendo Europa, pues que el déficit hay que bajarlo y la deuda pública ahoga como se ahogó Shelley en el mar de la Spezia.

El gran Heródoto nos alertaba que, si dábamos todo el poder al hombre más virtuoso que existiera, pronto le veríamos cambiar de actitud. Eso es lo que yo más temo ante un posible gobierno de Rajoy, quien no es nada virtuoso a la hora de coronar los presupuestos generales y abrirlos hacia políticas sociales tan necesarias en esta Celtiberia de hambre y pobreza laboral. Esta España nuestra ha perdido ya el culto de la universidad, pues los hombres sencillos de este geografismo de nefrología que son los Reinos de las Españas todavía siguen cometiendo faltas de ortografía y continúan padeciendo la sed de la cultura más la ausencia de los panes y los peces, por lo que tiene que volver a producirse el milagro cristiano para que el rajonismo devuelva al pueblo la esperanza y el plácet de la misericordia. España es una raza política inmisericorde, vulnerable y sin gas natural de Endesa.

El no del PSOE puede que domestique unas nuevas elecciones, sin embargo, desde mi posición de aguilucho periodista, alerto sobre una administración de la derecha aunque no salga la aritmética, porque aquí lo que va a suceder es una derechona en minoría, mientras los zurdos, los quincemayistas y los nacionalistas verán cómo siguen llegando a los leones leyes orgánicas que no van a salir hacia adelante. España con gobierno va a ser un país ingobernable, y ahí está el susto de Bruselas y del merkelismo, los cuales se están dando cuenta de qué manera la herida española ya supura la pus. España es una enfermedad que necesita a Ernest Hemingway para que haga el reportaje de este nuevo guerracivilismo y para que vuelvan a sonar las campanas. Rajoy no es Hemingway, sino un registrador de la propiedad de Santa Pola que ahora mismo se dedica más a esas carreras atléticas de las mañanas que a convencer al socialismo porque change su actitud y haga caso a este siniestro señor en que se ha convertido Felipe González, multimillonario de consejos de administración y de conferencias. ¿Qué fue de aquel González que nos saludó a todos desde el Palace en el 82? Ya no pinta monas.

Esta España de urgencias y con retraso subnormal a la hora de crear un Estado de coaliciones y amistades peligrosas va a derivar hacia el sexo que practicaba Isabel II, es decir, que la politología de nuestras señorías ya es algo así como erótico y libidinoso, por lo menos eso es lo que entendemos cuando se cruzan en las asambleas. Celtiberia está acorralada por las ansias de poder, pero ya dijo William Hazlitt que el amor a la libertad es amor al prójimo, mientras el amor al poder es amor a sí mismo. Yo creo que Rajoy se está amando sin amantes, aunque puede matrimoniar con un Rivera que es el maniqueísmo de la historia reciente de España. Un no es un no, y ahora todo apunta que será un sí, cuando hemos asistido en todas estas campiñas electorales a que Rivera no quisiera ni ver a Rajoy pintado junto a las Meninas de Velázquez. Ah, mondo cane, cuánto enseña el poder por el poder, y que no hable Rivera de responsabilidad de Estado porque aquí la única responsabilidad que hay es ver de nuevo la película de Buñuel sobre Las Urdes.

España es una máquina de coser cruzada con un paraguas, como querían los surrealistas.
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