"Los bomberos cortaron el paso (del fuego) en algunas áreas. Pero
la posibilidad de crecimiento explosivo sigue todavía ahí", señaló a la cadena ABC el portavoz de los cuerpos de bomberos, Brad Pitassi.
El
fuego ha arrasado, hasta el momento, alrededor de 15.000 hectáreas, de acuerdo con los últimos datos ofrecidos por el jefe de información del Departamento Forestal y de Protección contra Incendios de California, Daniel Berlant.
A la zona continúan llegando refuerzos de los servicios de emergencia y, por ahora, trabajan en las labores de extinción
más de 2.600 efectivos que cuentan con la asistencia de 17 helicópteros y 17 aviones cisterna. "Los bomberos continúan avanzando para contener el fuego y reducir el riesgo de la población y las comunidades del entorno", señalaron las autoridades.
La violencia del fuego obligó a ordenar el martes la
evacuación de 82.600 personas y el desalojo temporal de 34.500 viviendas, pero los avances obtenidos desde el jueves permitieron levantar esas restricciones en algunas áreas concretas, especialmente tras la reapertura de la autopista interestatal 15.
En cambio, otras
rutas de transporte como la autopista 138 continúan cerradas, mientras que el condado de San Bernardino permanece en estado de emergencia.
La lucha contra el fuego, que se propagó con mucha rapidez a lo largo de los últimos días gracias a la vegetación de matorral y el terreno escarpado, continúa teniendo como obstáculos el
tiempo cálido y seco, con rachas de viento y poca humedad relativa, y los efectos de la severa sequía que desde hace cinco años sufre California.
Las autoridades todavía no conocen cuál fue la causa del incendio ni cuántos edificios ha destruido el fuego, aunque las imágenes de la televisión han mostrado
numerosas estructuras calcinadas y derrumbadas. "Imagina que todo lo que tienes te lo arrebatan y no tienes ningún tipo de control, que no hay nada que puedas hacer", contó a la cadena ABC Lisa Gregory, residente en Lytle Creek.
El
Blue Cut Fire, como se ha bautizado al fuego, prolonga una serie muy preocupante de incendios que este año en California han arrasado cientos de edificios y han acabado con la vida de ocho personas.