“España, bloqueada”; “Sánchez, culpable”. Son las dos máximas que más se repiten desde este miércoles, después de comprobar cómo el debate de investidura ha difuminado cualquier intento de acercamiento entre el PP y el PSOE. Mariano Rajoy lo seguirá intentando, pero Pedro Sánchez ha levantado un muro que parece infranqueable. La negociación semeja muerta, si es que algún día estuvo viva. Los puentes están rotos, si es que existían. No es que no haya margen para el entendimiento; es que ni siquiera lo hay para el diálogo.
No se esperaban más de 170 síes ni abstenciones de última hora, así que, al no haber investido presidente del Gobierno, los diputados volverán a votar 48 horas después, este viernes por la tarde. Pero, tras lo visto y escuchado en el Congreso, tampoco para entonces hay esperanzas de un desenlace diferente.
Así las cosas, si de algo sirve este debate de investidura, es, al menos, para poner en marcha el llamado reloj de la democracia: si España sigue igual el 31 de octubre a las 23:59, el Rey disolverá las Cortes y llamará, de nuevo, a las urnas. Por tercera vez en un año: iremos a votar en diciembre.
Con ese reloj ya funcionando, y como adelantó en exclusiva El Imparcial, Rajoy lo seguirá intentando: está dispuesto a afrontar un segundo debate de investidura, pero tendría que contar con el respaldo necesario para que en esa ocasión no resulte fallido. En mente de todos, dos opciones.
Por un lado, que reciba el apoyo del PNV, una alternativa que pierde enteros y parece difícil tras lo dicho por Aitor Esteban en los dos últimos días, aunque podría reactivarse tras las elecciones vascas del 25 de septiembre. Ese día también vota Galicia. Lo que pase tanto en un sitio como en otro puede determinar los movimientos en Madrid a partir de entonces.
El otro escenario pasa por una abstención del PSOE, muy pendiente también del 25S vasco y gallego. Teniendo en cuenta que Sánchez ha dado un sonoro portazo al PP sin dejar la más mínima rendija abierta, habría que esperar por si el actual debate entre los socialistas sobre la conveniencia de abstenerse se traduce en la convocatoria de un Comité Federal que precipitara los acontecimientos. Esa reunión tendría que celebrarse antes de finales de octubre, con tiempo suficiente para que Rajoy volviera al Congreso antes de que se agote el plazo de dos meses que comenzó este miércoles.
Un PSOE dividido busca la fórmula para no votar el día de Navidad
Rajoy reúne al Comité del PP el próximo sábado. Además de preparar los comicios autonómicos, quiere analizar el panorama que se abre tras la investidura fallida que se consumará el viernes.
Si Sánchez hace lo propio en las próximas semanas, escuchará dentro de su partido lo que desde el 26J se airea fuera: cada vez más pesos pesados piden una “abstención responsable” que permita gobernar al PP y que el PSOE se rearme desde la oposición. Ahí están las voces de Felipe González, Alfonso Guerra, Emiliano García-Page, Guillermo Fernández Vara, Josep Borrell, Joaquín Almunia y Javier Solana, entre otros.
Por lo que pueda pasar, y ante un calendario legal que sitúa unas
hipotéticas terceras elecciones el 25 de diciembre,
el PSOE busca desde hace días la fórmula para que esos comicios sorteen el día de Navidad.
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