“El hombre es libre cuando hace lo que le gusta, por lo tanto hay que tener la mayor cantidad de tiempo para dedicárselo a las cosas que a uno le gustan”. Pepe Mujica
Después de tan sabia reflexión, la pregunta sería: ¿a usted, qué le gusta hacer de verdad? Pero no respondan todavía, antes de hacerlo déjenme presentarles una teoría que, a priori, puede parecer un tanto absurda.
Digamos que hubiese dos formas muy distintas de acercarnos a esta pregunta: por adición (añadiendo cosas) o por substracción (quitando cosas). La primera sería aquella que nos induce a pensar en las cosas que nos gustaría hacer o tener que todavía no hacemos (o no tenemos), o en otras que ya estamos haciendo, pero no lo suficiente. La segunda forma sería un poco al revés, restando en vez de sumando, y consistiría en pensar qué cosas hacemos o tenemos en la actualidad, pero que desearíamos dejar de hacer (o de tener), y también en aquellas otras que no apreciaríamos lo suficiente a no ser que nos fueran arrebatadas. Es decir, o sumamos o restamos, de forma voluntaria o fortuita.
Resumiendo y poniendo algunos ejemplos indicativos:
A- Cosas que me gustaría hacer o tener que ahora ni hago ni tengo: actividades lúdicas, dinero, propiedades, tiempo libre, deporte, viajes, lectura, etc.
B- Cosas que me gustaría hacer (o tener) más de lo que hago (o tengo) ahora mismo: ídem (ocio, dinero, coches, casas, fiestas, deporte, viajes, etc.).
C- Cosas que hago o que tengo, pero que me aliviaría dejar de hacer o de tener: trabajo, gastos, responsabilidades, preocupaciones, peso, cosas materiales, etc.
D- Cosas muy importantes que hago o que tengo y que a penas aprecio: seguridad personal, comida, agua, salud, sol, naturaleza, amor, amistad, etc.
Creo que nuestro cerebro está más habituado a moverse en el terreno de la A y de la B que en el de la C y la D.
Estamos más acostumbrados al ‘más’ que al ‘menos’, a comprar que a vender y a complicarnos la vida, añadiendo actividades y cosas, que a simplificar, desprendiéndonos de ellas. Curiosamente, esa misma forma de pensar se induce a través del marketing y de la publicidad corporativa y gubernamental, y es esta forma de actuar que al parecer hemos elegido libremente la que sigue alimentando el capitalismo, el consumismo y el ‘morestuffismo’ (“
¿Sufre usted de ‘morestuffismo’?”).
La otra forma de hacer, austera, sobria o ligera, parece difícil de conseguir, a no ser que nos obliguen las circunstancias (terreno de la C y de la D).
Siguiendo con esta teoría, imaginemos que nuestro tiempo presente (y futuro) consta de 100 unidades nada más. No se pueden comprar más unidades de tiempo ni tener menos, son 100 para todos. Parece evidente que si dedicamos muchas más unidades de tiempo a las cosas que nos hacen mal que a las que nos hacen bien, la agitación y la inestabilidad emocional están garantizadas
. Para mí, la esclavitud moderna consiste en dedicar cada vez más unidades de tiempo a cosas o actividades que nos perjudican y nos enferman sin ser consciente de ello. Descubrir la paradoja sería un gran paso, sin embargo, la primera regla de este Gran Juego Contemporáneo dice claramente que “nadie puede abandonar voluntariamente la partida”. La segunda regla implícita dice que “lo excitante es mucho mejor que lo importante” y la tercera asegura que “la cantidad
siempre es mejor que la calidad”. Ser libre, en realidad, no es nada fácil.
Dicho esto, cada persona tiene sus circunstancias, su ideología y sus preferencias, y está claro que no apreciará igual la comida un pobre que un rico, ni la salud un enfermo que una persona saludable. Aunque, por suerte y por desgracia, ya que siempre van juntas, hay ocasiones en la vida que un giro inesperado nos arrebata lo más elemental y, de repente, como por arte de magia, se cae la venda de nuestros ojos y,
sin querer, podemos lograr diferenciar lo importante de lo no relevante y llegar a liberarnos… de verdad. Mientras tanto, ¿cómo apreciar el sabor de una buena patata cocida aderezada con un poco aceite de oliva y sal, cuando nos atiborramos a patatas fritas bañadas en mayonesa, kétchup y mostaza?
“Es la preocupación por las posesiones, más que ninguna otra cosa, lo que evita que el hombre viva noble y libremente”. Bertrand Russell