LOS MADRILEÑOS CONVIVEN A DIARIO CON TONELADAS EN LAS CALLES
Manuela Carmena convierte Madrid en la capital de la basura
EL IMPARCIAL
miércoles 07 de septiembre de 2016, 15:15h
Actualizado el: 09/12/2016 09:01h
Quince meses después de llegar al poder, el equipo de la alcaldesa sigue escudándose en la herencia recibida.
Desde hace meses, los madrileños conviven con mucha más basura de la que es habitual para una urbe de más de seis millones de habitantes. La suciedad en la capital, sumada a la acumulación de residuos por toda la ciudad, ha provocado que Madrid, antaño una de las ciudades más limpias de Europa, ahora esté a la cola en esta clasificación y con el nivel de hartazgo ciudadano en sus cotas más altas. Todo, al tiempo que el Consistorio dirigido por Manuela Carmena se muestra incapaz de hacer frente a la situación.
Contenedores desbordados, muebles y enseres desperdigados por las aceras, excrementos de animales, bolsas de basura por las calles, aparición de ratas, botellas rotas... Durante los últimos dos meses, las quejas de los madrileños relacionadas con la limpieza de sus calles han alcanzado registros históricos, con más de 300 quejas al día. Y es que en julio y en agosto, dos meses que se han caracterizado por unas muy elevadas temperaturas, lo que favorece la putrefacción de los residuos y los consiguientes malos olores, han derivado en un aluvión de críticas ciudadanas, pero también de comerciantes y turistas, habida cuenta de la insuficiente estrategia de Carmena y su equipo para mantener Madrid limpia.
En el Ayuntamiento, quince meses después de las elecciones municipales, siguen argumentando que la herencia recibida por el anterior Gobierno municipal de Ana Botella es la culpable de todos los males. "No estamos contentos y estamos trabajando intensamente", reconoce Inés Sabanés, concejala de Medio Ambiente. En este sentido, señalan que las concesiones administrativas en materia de limpieza concedidas a diez años vista, hasta 2021, les obligan a plegarse con lo que se encontraron al llegar al poder y que poco más pueden hacer que aumentar en un 12 por ciento el presupuesto para este área.
Como medida de control, el Ayuntamiento implementó un baremo de 68 indicadores de limpieza y salubridad a fin de multar a las concesionarias si no realizaban bien su trabajo, si bien este sistema no ha solucionado en nada la situación y las multas apenas se hacen efectivas. Las cosas siguen peor que nunca y Carmena, lejos de mediar en el asunto, llamaba hace unos meses la atención a los madrileños por lo que consideraba un problema de educación y no tanto de gestión a través de un vídeo en Youtube. Para ella, no era un asunto tanto de limpiar como de ensuciar menos.
La basura en Madrid no hace distingos entre barrios. De norte a sur de la capital, prácticamente todos los distritos han sufrido un notable incremento de quejas por parte de sus habitantes en lo que se refiera a suciedad y basura. Incluso en algunos donde Ahora-Podemos cosechó amplias victorias en las municipales, como en Puente de Vallecas, Usera, Villaverde, Carabanchel o Aluche, cinco zonas de la ciudad donde los desperdicios se acumulan por las aceras, dentro y fuera de los contenedores habilitados por el Ayuntamiento.
Es de mencionar que el gasto por habitante en concepto de limpieza pública es el doble en el centro de la ciudad que en el extrarradio, una política que viene de años atrás y que intenta 'lavar la cara' a aquellas zonas más frecuentas por los turistas.
El otoño, en el horizonte
Este verano, el Consistorio no tuvo más remedio que pedir a las cuatro empresas concesionarias de la limpieza en la capital, Sacyr, OHL, FCC y Urbaser, que reforzarán las plantillas estivales ante la falta de trabajadores públicos. Una medida que ha sido insuficiente a tenor del número de quejas registradas por los servicios de atención al ciudadano de Madrid, canalizadas a través de Línea Madrid, con más de 17.000 reclamaciones.
Pero la suciedad no es el único problema de limpieza de Madrid. Tal y como ocurriera el año pasado, la llegada del otoño y la caída de hojas en la vía pública podrían ocasionar un grave perjuicio y un peligro para los viandantes, especialmente los mayores y los dependientes, los coches, las motos y las bicicletas de no ser recogidas.
Hace un año, el desinterés y la falta de previsión del Ayuntamiento de Madrid desembocó en medidas de última hora, como cuadrillas creadas expresamente para esta misión, mientras toneladas de vegetación muerta se acumulaban por las calles de la capital para desesperación de los madrileños. Ahora, con los servicios de limpieza desbordados y la próxima llegada del otoño, Madrid se vuelve a enfrentar a esta situación a la espera de que el Consistorio tome las medidas adecuadas para no volver al escenario pasado.
Según las propias cuentas del ente municipal, en estos momentos cuenta con unos 600 millones de euros disponibles para "inversiones sostenibles", una categoría en la que se enmarca perfectamente la limpieza de las calles de la capital.
Por lo pronto, se van a comprar 80 nuevos camiones de limpieza que se irán sumando de forma gradual a la flota de camiones ya existente de 400 unidades por un desembolso total cercano a los 21 millones de euros. Mientras se toman medidas, 6 millones de madrileños y decenas de miles de turistas sufren con la acumulación de basuras y la pésima imagen que desprende Madrid desde hace meses.
¿Y si solo fuera la suciedad en las calles? otro de los problemas que impide que aumenten los puestos de trabajo en la construcción, es que las peticiones de Licencia de Obra Mayor, duermen el sueño de los justos en los cajones en los distintos distritos municipales, concretamente el de Tetuán, y tardan en concederse un año, año perdido, como cuando estábamos en la burbuja, cuando ahora se construye poquísimo. Una petición hecha en Febrero, ocupaba en Julio el puesto 60, por orden de entrada, en Septiembre ocupa el 66 ¿cómo se come esto? obstaculizan el trabajo a brigadas de obreros, eso sí los que saltan la valla son los preferidos de Carmenita la Fantástica.