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sexo con amor

Los robots revolucionarán nuestro concepto de pareja

domingo 22 de junio de 2008, 13:39h
Dentro de unas décadas, el ser humano podría tener amantes robóticos con los que no sólo se acostaría, sino que podría llegar a desarrollar algo parecido al amor, según señala un grupo de expertos que acudieron al “Primer Congreso sobre relaciones entre humanos y robots” celebrado en Holanda el pasado fin de semana.

El experto en inteligencia artificial David Levy, uno de los expositores con más renombre de este atípico congreso, aseguró que tener sexo con un robot e, incluso, algo tan disparatado como enamorarse de él podría ser factible dentro de cuarenta años.

Sin tener complejo de utópicos o de futuristas, David Levy y otros expertos en inteligencia artificial de Austria, Canadá, Irlanda, Holanda, Reino Unido, Singapur y EEUU participaron en un congreso único y sin precedentes organizado por la Universidad de la ciudad holandesa de Maastricht, según informó el periódico local “De Limburger”.

"Mi predicción es que alrededor del año 2050, el estado de Massachussets será el primero en legalizar los matrimonios con robots", dijo David Levy días antes de presentar su tesis doctoral.

“EMA” demuestra la teoría de Levy
Levy, promotor desde hace años de este tipo de relaciones futurísticas, cree que estas relaciones serán posibles gracias a la tendencia a construir robots cada vez más humanizados.

Un buen ejemplo de robot humanizado es “EMA”, la diminuta damisela japonesa que, con sus sensores infrarrojos y la energía de las pilas, coloca la boca para dar un beso cuando se le acerca una cabeza humana entrando en lo que sus diseñadores denominan "modo de amor".

Según Minako Sakanoue, una portavoz de Sega Toys, la empresa japonesa fabricante, "EMA es muy amable y, aunque no es humana, puede actuar como una verdadera novia", agregó. "Con ella quisimos romper el estereotipo y ofrecer un robot que es dulce e interactivo", ha señalado Sakanoue.

La empresa Sega espera vender 10.000 unidades el primer año. Además, Japón, productora de casi la mitad de los 800.000 robots industriales del mundo, prevé un mercado de 10.000 millones de dólares para la inteligencia artificial en una década.

De momento, “EMA” demuestra que algunas de las predicciones que Levy adelantó en su último libro “Sexo y amor con robots”, como que las máquinas se volverán más humanas en apariencia, funciones y personalidad. Falta probar si mucha gente se enamorará de ellos, tendrá sexo con ellos y hasta se casará con ellos.

Cambios en las relaciones de pareja
Asimismo, quedan más interrogantes sin resolver. Si los humanos podemos llegar a enamorarnos de robots, ¿alterará esto nuestras relaciones personales? ¿Cambiará el concepto de infidelidad en la pareja? ¿Diseñaremos hombres y mujeres “perfectos”? ¿Qué ocurrirá con la descendencia?

Puestos a elucubrar, otra posibilidad es que, a raíz de la aparición de robots humanizados, las personas creemos “mini yos” artificiales, robots programados con nuestras cualidades y defectos y con nuestro aspecto. Entonces, ¿para qué seguir el farragoso proceso del flirteo, que no siempre acaba con éxito, si podremos ofrecer un “mini yo” a nuestro posible amante o pareja para conseguirlo?

La opinión del experto
Sin embargo, para la psicóloga clínica Ana Martín estas suposiciones no son reales. Martín no cree que las relaciones entre robots y humanos tengan éxito en España, ni que el trato entre parejas se pudiera ver alterado por culpa de unas máquinas.

“Las relaciones personales se basan en gran parte en la comunicación no verbal y en su lenguaje paralingüístico, que difícilmente podrán llevar a cabo robots. La mirada, la sonrisa, la postura corporal o el tono de voz son elementos que una máquina nunca logrará transmitir como un humano. El tono de nuestra voz, por ejemplo, denota la actitud y el estado de ánimo de una persona”, destaca Martín.

Además, la experta destaca que la comunicación en las relaciones de pareja consta de cuatro niveles: el físico, el psicológico, el cultural o social y el espiritual.

“Las emociones o las motivaciones, así como las metas y objetivos de pareja, enmarcadas en la comunicación psicológica y espiritual, serán muy difíciles, por no decir imposibles, de conseguir por unas máquinas”, subraya la psicóloga.