La nueva temporada televisiva traía la semana pasada una sorpresa en Antena 3: la cadena recuperaba 1, 2, 3... Hipnotízame, el programa en el que el "ilusionista e hipnotista" -tal y como él mismo se define- Jeff Toussaint, hipnotiza a personajes famosos para ponerles en todo tipo de situaciones hilarantes y ridículas, cámaras ocultas incluídas, para deleite del espectador. El motivo de la vuelta del programa, presentado por Manel Fuentes y Jandro, está claro: durante el testeo que hicieron en el mes de marzo, el espacio logró un rotundo éxito de audiencia -19.5 por ciento de cuota de pantalla y 2.997.000 espectadores, liderando el prime time-.
Sin embargo, también suscitó mucha polémica por lo que muchos espectadores interpretaron como una tomadura de pelo. En otros términos: el programa sacrificó el sentido de realidad por el de espectáculo. Hipnotizados que se caían redondos ante una única palabra de Toussaint, comportamientos exagerados y un espontáneo del público, elegido al azar para hacerle creer que no estaba casado y que no conocía a la mujer que estaba a su lado, que muchos tuiteros reconocieron como un actor de la serie
Acacias 38.
Como ya hicieran entonces, desde el estreno de la nueva temporada del programa asociaciones profesionales que trabajan con la técnica de la hipnosis se han puesto en pie de guerra para denunciar la "teatralidad", el "fraude" y el "intrusismo" del espacio televisivo, que quieren que Antena 3 retire de su programación.
Desde la Asociación para el Avance de la Hipnosis Experimental y Aplicada (AAHEA) critican que 1, 2, 3... Hipnotízame "puede generar perjuicios para la salud de los usuarios de la hipnosis" y expone que el programa, "desde que comienza hasta que finaliza, y de manera reiterada" promueve "mitos sobre la hipnosis, siendo algunos de ellos muy iatrogénicos". En un comunicado, la AAHEA pone algunos ejemplos:
- El hipnotizado está bajo el control del hipnotizador, cuando la hipnosis es una técnica que fomenta el auto-control.
- El hipnotizado realiza de manera involuntaria aquellos actos que le pide el hipnotizado. La persona hipnotizada puede interferir con las sugestiones que no le agraden, controlando la situación hipnótica si así lo desea.
- El hipnotizado está dormido, cuando se sabe desde hace más de 50 años, que la persona hipnotizada está despierta y muy activa- Se les induce la hipnosis haciéndoles dormir cayendo al suelo de una manera teatral. Aquí se está fomentando el mito de que la hipnosis es sueño y la persona no recuerda nada de lo que ocurre durante ella.
- La persona hipnotizada tiene amnesia de lo que hace bajo hipnosis, cuando éste es un fenómeno altamente infrecuente que afecta a no más del 1.5% de las personas hipnotizadas, y que depende de su capacidad de amnesia, no de la hipnosis, por lo que otras personas hipnotizadas no solo no olvidan, si no que recuerdan de maravilla todo lo que hacen.
Este sector profesional recuerda que "la hipnosis es una prestación sanitaria que fue reconocida por el Real Decreto 63/95, tal y como se refleja en el informe de la Asesoría Jurídica del Ilustre Colegio Oficial de La Psicología de Las Palmas, sobre el uso de la hipnosis clínica en España, de 1 de marzo de 2013, así como el informe realizado por la sociedad que suscribe este escrito (AAHEA) en el 2013 y otros Grupos de Trabajo de Hipnosis Psicológica del Colegios Oficiales de Psicólogos". Y lamena que "el programa esté contribuyendo a deteriorar enormemente la imagen que se está ofreciendo de la hipnosis, perjudicando, en última instancia, es a los usuarios y pacientes que pueden buscar una hipnosis ineficaz (como la que se muestra en este programa) cuando no perjudicial, y/o rechazar una hipnosis que puede beneficiar su salud y bienestar".