imbatida a cuartos
España da motivos a Italia para preocuparse
miércoles 18 de junio de 2008, 23:14h
España debía echar el telón a la fase de grupos manteniendo su identidad pese a cambiar la cara. Con el pase como primero en el bolsillo, Luis Aragonés, como ya hiciera en el último Mundial, dio la oportunidad a los suplentes y evitó riesgos innecesarios de los titulares.
Nacía el duelo sin la tensión necesaria de una Eurocopa. Con nada en juego, el orgullo de los griegos, que no querían marcharse de vacío, podía a la calidad de los españoles. Iniesta estaba obligado a mejorar y junto a Xabi Alonso, protagonizaron lo poco salvable del primer período.
Las acciones que inventaba Iniesta morían en las botas de Güiza. El jerezano comenzó demasiado ansioso por marcar, pero sin el ritmo necesario en un goleador. Delante tenía al gran protagonista del partido. El portero griego se despedía de la selección en su partido número 90 como internacional y que había logrado, con un equipo prácticamente igual, vencer en la anterior edición de la competición europea.
Grecia creó peligro sólo en acciones a balón parado y, aunque Luis había insistido en la importancia de mejorar la defensa de estas situaciones, logró marcar un inapelable gol de la mano de Charisteas, que se impuso una vez más en el camino de España.
Un potente lanzamiento de Xabi Alonso desde 30 metros, que se estrelló en el minuto 52 contra la cruceta de Nikopolidis, hacía despertar a España. La remontada española llegó cuando un pase picado de Cesc, que Güiza mató con la cabeza, permitió a De la Red soltar un impresionante derechazo, tan potente, que la manopla del guardameta griego se dobló al intentar detenerlo.
A partir de entonces el encuentro quedó dividido. Sin embargo, el coraje de España le acabó valiendo un merecido triunfo después de derribar, en el último suspiro, la muralla griega. Güiza acabó con su desacierto con un cabezazo, a pase de Sergio García, y España volvió a ganar sobre la hora.
Luis Aragonés, que no pierde desde el 15 de noviembre de 2006, iguala con este partido un récord con nueve triunfos consecutivos y mira a los ojos a Italia, una afortunada campeona del mundo que el martes se deshizo sin demasiados problemas de una decepcionante Francia.