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PEDRO Y PABLO, DEFRAUDADOS

jueves 06 de octubre de 2016, 11:35h
Se aferraron al Gobierno alternativo con la desesperación del que presiente los horizontes cerrados. Pedro Sánchez sabía que, si no superaba...

Se aferraron al Gobierno alternativo con la desesperación del que presiente los horizontes cerrados. Pedro Sánchez sabía que, si no superaba la marea de los barones y los comentarios hostiles, no le quedaría otro camino que el retorno a su casa, con el rabo entre piernas y media docena de fracasos electorales a las espaldas.

Pablo Iglesias temía que unas nuevas elecciones demostraran la vacuidad de su oferta, anticuada como la vieja revolución comunista. El Frente Popular que propugnó en alianza con Pedro Sánchez resolvería, al menos provisionalmente, la incertidumbre del futuro. Además de Madrid, Barcelona y Valencia, además de otras ciudades, administraciones y parlamentos, tocaría poder en la Administración central y eso robustecería su capacidad para la maquinación y la intriga, además de brindarle ocasión para colocar a sus amigos y paniaguados. El vocerío de “Pablo, colócanos a todos” se extendería por toda la geografía nacional.

Así que frente a la estabilidad que necesita España, frente a la posición de la verdadera izquierda democrática que es la de Felipe González y Susana Díaz, Pedro y Pablo llegaran a un acuerdo para alzarse con la investidura apoyados por los partidos secesionistas y por las agrupaciones de extrema izquierda. Disponían de 178 escaños. Sánchez ha rozado con los dedos el cielo de la presidencia del Gobierno y Pablo Iglesias la vicepresidencia.

Como el PSOE resultaría fagocitado por Podemos en la estrategia que propugnaban Pedro y Pablo, los dirigentes socialistas más destacados, desde Felipe González a Susana Díaz, decidieron impedir los abusos de Sánchez que solo pretendía salvar su interés personal. Con un terrible desgaste para la imagen del partido, a causa de la resistencia numantina del entonces secretario general del PSOE, han conseguido su propósito relegando al Frente Popular al desván de la política.