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Análisis

EL MARCAJE DE AZNAR A RAJOY, por José Antonio Sentís

sábado 21 de junio de 2008, 14:37h
Si Aznar tiene una virtud en política es que habla claro, no se arruga y mantiene firmemente sus convicciones. Su intervención en el Congreso del PP, rodeada de la máxima expectación aunque relegada al sábado para no "pisar" la elevación presidencial de Rajoy, fue la de la conciencia más profunda del PP, frente al tacticismo que se respira en la renovación de ese partido impulsada por Rajoy.

Este "militante de base" es el "pepito grillo" del PP. El que recuerda a la oreja del nuevo césar que se equivoca si quiere ganar al PSOE pareciéndose al PSOE, porque su obligación no es heredar a la izquierda, sino vencerla; que se equivoca si cree que puede ganar en votos traicionando a los que ya tiene; que se equivoca si ofrece pactos a los nacionalistas sin antes vencer en las elecciones; que se equivoca si aspira al camino eterno hacia el centrismo, puesto que ahí ya lleva lustros el PP.
Y le dice a Rajoy que destruirá su partido si abandona los referentes morales de sus militantes heroicos en el País Vasco y Navarra, representados ahora por María San Gil y José Antonio Ortega Lara; si no sostiene con firmeza la bandera de la libertad y la bandera de la Nación; si no mantiene su apuesta por la modernización de España, desde la educación al Plan Hidrológico, desde la defensa del castellano a la solidaridad entre las comunidades, desde la herencia de la Transición hasta la Constitución.
Y le recuerda a Rajoy que el PP no es un proyecto personalista, que puede permitirse el lujo de dejar de lado a personas valiosas en el camino, como ha hecho con Zaplana y Acebes.

El de Aznar ha sido un verdadero marcaje al aspirante a liderazgo, propio de un defensa pegajoso, duro y rápido. No se lo quitará fácilmente Rajoy de encima, aunque no diga Aznar una palabra. Basta con que le mire, pues es esa mirada la que contiene todos los reproches: la tentación al entreguismo, la sumisión a los ataques del adversario, la satisfacción por los elogios de los enemigos.

Tras el discurso de Aznar, el Congreso pasa, más que nunca, a ser una solución provisional para Rajoy. Ganará éste por la necesidad de un aparato del partido que desea aliviar su actual desconcierto… y de paso no perder las posiciones d poder, aunque sea el poder de la oposición.
Pero la advertencia está clarísimamente expuesta. Lo dijo Aznar entre líneas: el riesgo de destrucción del PP, si deja de ser lo que hasta ahora ha sido, a veces fórmula de éxito, y otras veces derrotado. Pero no un partido hecho para agradar a sus contrarios, "sino a la mayoría de españoles".

Este Congreso ha quedado diagnosticado. No es el final de una crisis, sino el primer asalto de un largo combate ideológico y estratégico. Le toca a Rajoy mover pieza, y más vale que ésta sea convincente para aquellos a quienes Aznar ya tenía convencidos.
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