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ESCRITO AL RASO

El pequeño Napoleón

David Felipe Arranz
lunes 21 de noviembre de 2016, 20:17h

Al pequeño Napoleón todo le interesaba, especialmente volver a ser el inquilino del Elíseo. Monsieur l’ex–Président, que en julio de 2014 estuvo quince horas detenido en la Dirección Central de la Policía Judicial de Nanterre (Hauts de Seine) por su presunta relación con la red de confidentes –chivatos– del poder judicial en relación con el “caso Bettencourt”, quería volver a las mieles de 2007, cuando era amigo de Muammar al Gadafi, que en paz descanse y que financió con 50 millones de euros la campaña presidencial de Sarko, según un informe firmado por el cerebro de los atentados de Lockerbie en 1988 y contra un avión francés en Níger en 1989: el que fue director de los servicios de inteligencia libios Musa Kusa.

Lástima que ese dossier lo publicasen dos periodistas, Fabrice Arfi y Karl Laske, en el digital Mediapart. Al pequeño Napoleón le provocaron una crisis las noticias de ese día, y de los siguientes… que los musulmanes de Libia se hicieron mucho lío con los pactos del candidato y luego los chicos de la prensa… y el presidente, lleno de cólera, pedía un desagravio. Total que Fillon ha obtenido ayer el 44,2% de los votos tras el recuento de las más de 10.000 mesas electorales, Juppé el 28,4% y Sarkozy un lacerante y amargo trago del 20,7%.

A le petit Sarko, tras hacer gala de su habitual libertad de movimientos, sus filas lo han hecho abdicar y ha quedado eliminado en la primera vuelta de las primarias de la derecha, que ha preferido a los ex primer ministros François Fillon o Alain Juppé. Esto supone una salida sin retorno, una dimisión libre, un tecnócrata de los de andar por el mundo dando vueltas en su isla de Santa Elena en los brazos de la Bruni, que no ha tardado en consolar públicamente –no sabemos si en privado– a su chico a través de Instagram: “A veces es mejor perder. Felicidades, mi amor. Estoy orgullosa de ti”. Carla Brunile enseña el muslo y hace milagros, sale del baño envuelta en gasas transparentes y a Sarkozy se le pasan todos los disgustos, porque, como decía Parménides, el pensamiento varía según prevalezca lo caliente o lo frío y a Nicolás sus rivales de partido lo estaban congelando. Y con ella llegó un deshielo modesto, de finde, instagramero y muy redsocial. Esperamos ver el consabido selfie o autofoto con ambos amartelados frente al salón de los espejos de madrugada y escuchar en el diván del chalet la voz de striptease de la tímida y bella Bruni: “Felicidades, mi amor”.

Mientras estas cosas ocurren, la directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, irá a juicio el 12 de diciembre por el “caso Tapie”, imputada por el “negligente” uso de 400 millones de euros provenientes del erario público a Bernard Tapie, amigo del entonces presidente Sarkozy, durante su gestión como ministra de Economía de Francia. Pero eso no va ya con él, porque sabe que ante la mala fama y los peores hechos se necesitan guerras mediáticas para salir de los atolladeros. Porque el caso es que no había tantas diferencias de programa en los siete candidatos a las primarias, todos muy de beneficiar fiscalmente a las empresas, retrasar aún más la edad de jubilación que ahora se sitúa en 62 años, eliminar cientos de miles de empleos públicos… o endurecer la reforma laboral. Todo muy dulce, sadomaso y coherente, de acuerdo con las esencias que les son constitutivas.

“No es fácil vivir junto a un hombre que despierta tantas pasiones como yo”, ha sentenciado el pequeño Napoleón ayer tras conocer su derrota… no sabemos si tocado todavía con el tricornio y con la mano derecha metida en el gabán. Frente a estos saltos de temperatura, del frío polar de sus colegas al calor del seno cantarín, el poder sarkozyano aún no comprende que ya jamás recobrará su antiguo esplendor. Es la esencia de lo auténticamente trágico.

Twitter: @dfarranz

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