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JORNADA 13: REAL SOCIEDAD 1 BARCELONA 1

La Real empequeñece al Barcelona antes del Clásico | 1-1

domingo 27 de noviembre de 2016, 22:36h
Dominó el conjunto vasco y tiró más del doble de veces que el coloso culé. Por Diego García

Cuando se dio inicio al último partido de la jornada dominical, el Barcelona permanecía a siete puntos del Real Madrid y visitaba un estadio en el que había perdido en las tres últimas ocasiones en que lo había pisado. Anoeta se dispuso a reeditar el brillante triunfo de los donostiarras saborearon ante el Atlético hace unas semanas y su entrenador, Eusebio, pareció interpretar el duelo en coherencia con la apetencia de la tribuna. Así, los realistas reproducirían la filosofía de control que domesticó a los indios (2-0 rutilante) y a punto estaría de sacar de eje a los culés.

Luis Enrique, dispuso a su once de gala (incluyó a Piqué y Alba, reservados en las fechas precedentes), con Andre Gomes en lugar de la única ausencia irremediable, la de Iniesta. La importancia del contexto requería no escatimar con rotaciones. Pero el tridente y compañía no actuaron con el compromiso marcado por la apuesta de su preparador, y sucumbió en el apartado de la intensidad para dibujar uno de sus primeros tiempos más oscuros del presente curso.

No esperó la Real a conocer el verdadero plan blaugrana, si monopolístico o contragolpeador. Se lanzó a presionar de forma tan coordinada y vehemente que el Barça sólo hilvanó una posesión sostenida en la primera media hora de juego. El balón largo de Ter Stegen, episodio repetido de manera sistemática, resaltó la superioridad de la medular vasca, con Illarramendi, Zurutuza y Xabi Prieto marcando el compás de un pentagrama que arrancaría desaforado para ir templando los vatios hacia un ejercicio controlador. Por el contrario, los de 'Lucho' no interpondrían horizontalidad, para recobrar el mando que nunca tendrían, sino que colocaban a Messi y Neymar en los extremos, en busca de pescar una contra que aliviara el continuado esfuerzo de repliegue. Renegando de su libreto tradicional.

Las superioridades por banda, con Yuri como elemento protagónico por su izquierda y Carlos Martínez destacado en faceta defensiva (sombra efectiva del 10 carioca), la Real llegaba al área de Stegen con relativa comodidad y asiduidad, rebosante de seguridad a pesar de exponerse y arriesgar por la valiente disposición táctica de un sistema muy alzado. Zurutuza peinó un centro de Vela para la primera parada del meta alemán en el minuto 2, cuando los blanquiazules avanzaban el hurto identitario al que someterían a los guardianes del juego asociativo.

Voló la pelota en cancha blaugrana pero no en torno a las botas catalanas. El viento soplaba sobre la meta del portero teutón y los primeros 45 minutos se descubrieron como una prueba de fuego para la capacidad de sufrimiento del gigante. Fuera de foco y de cohesión, con las líneas partidas en ambas fases, se sucedía el repicar de las llegadas de los txuri-urdin. William José (esplédido en el baile con los centrales) centró para el cabezazo picado de Prieto –minuto 15-; Yuri rompió a Rakitic en desborde y centró, sensible, para que el 10 local volviera a rematar con la testa, esta vez demasiado cruzado y con todo a favor –minuto 18-; una pérdida en el ecuador del terreno disparó una contra que Prieto transformó en ocasión, a la espalda de Busquets, con un envío aéreo que Vela concluiría con zurdazo desatinado –minuto 19-; y otro descuido en salida, en esta ocasión de un Messi desenchufado, promocionó un slalom tejido sobre la tela de las paredes que permitió a Zurutuza chutar hacia el segundo poste. Stegen detuvo sin complicaciones para sostener los ardores de su vestuario –minuto 20-.

Se vislumbraba el descanso con la Real ganando rechaces, superior en la ocupación coral de cada pulgada y con el Barcelona encadenando imprecisiones. Luis Suárez resultó una anécdota y el genio argentino tardó en retrasar su posición para enjabonar la elaboración primigenia que había ahogado el orden de los de Eusebio. 'Lucho' no pretendía control sino veneno en transición, y lo estaba pagando porque sus estrellas quedaron fuera de la lógica. Vela y Oyarzabal zurcían desestabilizaciones exteriores que retrataban el desbalance que sacó del mando al Barça. El primero lo intentaría en el 36, con una volea fuera de arcos; el segundo centró para el cabezazo arriba de William –minuto 38-, en el último acercamiento local hasta el intermedio.

Sólo tiró una vez el Barça. Lo hizo Suárez al cazar, sin controlar, una imprecisión de Zurutuza. El charrúa, quizá ofuscado por su aislamiento, engatilló desde larga distancia sin éxito –minuto 38-. Se había secado la circulación colectiva tan paradigmática de unos barcelonistas, que, sin embargo, susurraron un respingo de actitud de camino a vestuarios. Lograron ganar el empate al descanso pero habían cedido la posesión (54% local) y el registro de lanzamientos con peligro resultaba sintomático de la borrasca sufrida. Ocho a uno era la relación de avances con concreción. Unos guarismos inimaginables para el icono del fútbol ofensivo. Se jugó a lo que ideó Eusebio, es decir, sobre el terreno de la pulsión competitiva y no sobre el de la calidad individual. Y Luis Enrique adolecía de sutura de líneas para rebatir el dominio donostiarra.

Para acortar objetivos, sentó el asturiano a Rakitic (intrascendente, tanto como su homólogo Gomes) e incluyó a Denis Suárez. La consecuencia, contemplando el cansancio como un as en la manga a jugar de camino al desenlace, fue la equidistancia de los valores de la posesión. Matizó de forma soberana la inercia del envite un Barça más activo, con mejor predisposición colectiva de sus piezas y mejor posicionamiento, lo que provocó que la Real cediera metros y empezara a virar su batuta hacia el repliegue y salida. Aconteció, entonces, uno de esos fogonazos que escapan a las lógicas en que se mueve este deporte: cuando más control degustaba el Barcelona y mejor asentado se desplegaba, Vela se filtró en diagonal, ganó el cuerpeo a Mascherano y generó el primer gol. El rechace del remate apurado del mexicano fue enviado hacia la portería por William, de potente testarazo. Piqué no acertó a sacar el cuero del lecho de Stegen y el 1-0 se inscribió, quizá fuera de la tempística que había marcado la trama –minuto 53-.

Sin embargo, el enfrentamiento lucía otro aspecto, más favorable para los intereses visitantes, y el empate se demoró sólo cinco minutos. Neymar, que había inaugurado la reanudación con una falta directa que evocó el vuelo de Rulli, desbordó por primera vez a Martínez y a su cobertura. La Real ya no llegaba a tiempo para presionar con coordinación y efectividad y los espacios se hacían tangibles para los tótems de la delantera barcelonesa. De vuelta a la acción, Nei se adentró en el área y cedió para la incorporación desde segunda línea de Messi. La Pulga penalizó sin miramientos el único desbarajuste local. Golpeo impío de zurda ajustado a la madera. Silencio del respetable.

Las tablas ofrecieron una aproximación hacia el desenlace tendente al control, a la no exposición por excesiva ambición. Cada balón perdido se podía transformar en una ocasión ajena, por lo que el centrocampismo emergió en forma de posesiones horizontales. Defender con la posesión era la idea de ambos cuadros en un partido de gobierno cambiante. Las sustituciones, ante el descenso de fuelle mutuo, sacaron a Xabi Prieto, William José y Oyarzabal (vacíos tras el descanso pero imprescindibles). Canales, Juanmi y Granero ocuparon sus escaños para completar el esquema general de un partido propositivo realista. Luis Enrique, por su parte, se guardó las modificaciones aunque sus peones mostraban una endeblez anatómica que dejaba abiertos caminos para la reestructuración local.

Cuando se atravesaba la frontera del cuarto de hora definitivo, se detonó el punto de inflexión. Una combinación vasca que empezó en la izquierda cambio de banda, hacia los botines de su estrella. Desde el pico del área Vela dibujó una deliciosa rosca que se topó con la cruceta. Juanmi, atento, hizo el 2-1. Pero el colegiado, Gil Manzano, anuló la acción de manera incorrecta, pues no cabía fuera de juego en el movimiento del delantero recién entrado. El gol injustamente anulado no sólo constituyó valor estadístico, el del marcador, sino que actuó como revulsivo para los catalanes. De este modo, con Messi asumiendo galones en contragolpe y con hectáreas a explotar (despertó en el crepúsculo) ante una Real que seguía convencida en su capacidad de gobierno en estático, respondió el Barça. Mascherano rozó el segundo palo con un cabezazo a la salida de un saque de esquina y la zaga sacó a Suárez un remate efectuado tras sentar a Rulli.

La madera se cruzaría otra vez en la voluntad de Vela, en este punto en que el envite se desamarraba en un ida y vuelta silvestre. El mexicano dirigió una contra efervescente que zanjó con zurdazo fuera del alcance de Stegen pero sí del poste. El meta alemán detendría en el 87 el gatillo de Granero después de una brillante asociación realista en la frontal culé. El canterano madridista clausuraría la producción con otros dos disparos desatinados, para certificar un punto muy valioso para la convicción de una Real que negó al Barça su identidad. Los de Luis Enrique pincharon con toda justicia si se atiende a la confrontación de parámetros colectivos. Las individualidades no frotaron la lámpara de lo imprevisible a tiempo y este empate confirma un devenir trompicado culé en el balcón del Clásico. "Es más procupante la falta de actitud que se nos vaya el líder. Así va a ser difícil ganar la Liga", aseguró Gerard Piqué en los límites del verde. A siete días de medirse al Real Madrid en un duelo de altura que podría corroborar la profundidad de la crisis como equipo del candidato a todo. La mística de Anoeta volvió a acoger un gran partido de fútbol en el que los favoritos no mandaron nunca (42% de posesión).

Ficha técnica:
1 - Real Sociedad: Rulli; Carlos Martínez, Iñigo Martínez, Navas, Yuri; Illarramendi, Zurutuza, Xabi Prieto (Canales, min. 71); Oyarzabal (Granero, min 83), Vela y Willian José ( Juanmi, min. 74)
1 - Barcelona: Ter Stegen; Sergio Roberto, Mascherano, Piqué, Alba; Rakitic (Denis Suárez, min. 46), Busquets; André Gomes; Messi, Luis Suárez y Neymar Jr.
Goles: 1-0, min. 53: Willian José. 1-1, min. 59: Messi.
Árbitro: Gil Manzano. Mostró tarjeta amarilla a Carlos Martínez, Zurutuza, Ter Stegen, Mascherano, Denis Suárez y Jordi Alba.
Incidencias: partido de la decimotercera jornada disputado en el estadio de Anoeta ante unos 28.000 espectadores.

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