www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

Totalitarismo o democracia

lunes 28 de noviembre de 2016, 20:12h

A tu lado en Islandia es el título de un libro de poemas de Iñaki Ezquerra. Lo leí en 2008. Algunos son muy buenos y ciertos versos son perfectos, o sea versos. Había uno dedicado a la “Felicidad etérea”, pero de etéreo no tenía nada; el poeta afirmaba su Ser en cada uno de los versos. Solo quería ser… Ser con la tarde, ser mar, ser gaviota… Ser. El poeta Ezquerra ha escrito ahora un libro titulado Los totalitarismos blandos (Esfera de los Libros). Es un ensayo político sugerente e incluso optimista en algunos de sus análisis. Les aconsejo su lectura. Primero, porque es de un poeta en la ciudad. Es un libro para Ser ciudadano. Nadie mejor que un poeta de la experiencia, o quizá de la inspiración espiritual, para darnos una visión de la realidad. Ezquerra pasa revista a los viejos y los nuevos partidos. Pocos se libran de su escarpelo crítico. Contrasta cómo sobreviven hipócritamente unos con otros para conllevarse sin entrar en lo fundamental, a saber, el mantenimiento y desarrollo de la democracia. De todos modos, la parte central del libro se refiere a los peligros que traen para la España democrática la alianza de los movimientos y partidos secesionistas con los populistas de Podemos.

Hay otra razón para acercase al libro de Ezquerra. Está escrito con argumentación. Sobresale el pensamiento, el afán de buscar un concepto para explicar lo que está pasando, por encima de la ideología. Hay más de crónica neutral al modo de Heródoto, Maquiavelo o Weber que ideología. Es algo raro por estos lares tan sectarios, porque en España, a diferencia del resto de Europa, apenas se escriben libros políticos que respondan a los mínimos cánones de una cierta objetividad; casi toda la literatura política en España es tendenciosa, o peor, fanatizada. Es difícil hallar un país en Europa con tan baja calidad política como la que se exhibe en España. O conmigo o contra mí. Nuestro país está tan fanatizado que es casi imposible hallar un libro de política que no pertenezca a alguna facción de la arena electoral. El libro de Ezquerra eleva el nivel de la cultura política.

La presentación de este libro en la librería La Buena Vida, en Madrid, fue un acto magnífico. Sentí que no hubiera algún político en la sala, pero lo que dijeron el autor y sus presentadores, Ignacio Vidal-Foch y Francisco Sosa Wagner, cubrió con creces esas ausencias. Todos aceptaron la oportunidad de la expresión “totalitarismo blando” para hacerse cargo de los peligros que corre nuestra lesionada democracia. Mientras hablaban sobre el “fundamentalismo democrático” en el que se amparaban los nuevos populismos, no dejaba de recordar la crítica de Ortega a la democracia morbosa. Es un texto del año 17, en El Espectador, titulado “Democracia morbosa”, que es, en mi opinión, la crítica más acertada a la deriva totalitaria que contiene una sociedad calificada formalmente de "democrática". Este breve ensayo es, seguramente, el antecedente más importante de la crítica contemporánea a los factores “totalitarios” insertos en las sociedades de capitalismo tardío. Es un trabajo imprescindible, en la línea abierta por Tocqueville en el XIX, para entrar en la gran crítica de Ortega a la deriva de la “democracia morbosa” de las sociedades modernas que desarrollará en La rebelión de las masas. Pues bien, y es lo mejor que se me ocurre decir sobre el libro de Ezquerra, algunas de sus páginas me suenan tan bien como esta cita de Ortega contra el morbo que padece nuestra “democrática” sociedad: “El plebeyismo, triunfante en todo el mundo, tiraniza en España. Y como toda tiranía es insuficiente, conviene que vayamos preparando la revolución contra el plebeyismo, el más insufrible de los tiranos.

Tenemos que agradecer el adviento de tan enojosa monarquía al triunfo de la democracia. Al amparo de esta noble idea se ha deslizado en la conciencia pública la perversa afirmación de todo lo bajo y ruin.

¡Cuántas veces acontece esto! La bondad de una cosa arrebata a los hombres y, puestos a su servicio, olvidan fácilmente que hay otras muchas cosas buenas con quienes es forzoso compaginar aquélla, so pena de convertirla en una cosa pésima y funesta. La democracia, como democracia, es decir, estricta y exclusivamente como norma del derecho político, parece una cosa óptima. Pero la democracia exasperada y fuera de sí, la democracia en religión o en arte, la democracia en el pensamiento y en el gesto, la democracia en el corazón y en la costumbre es el más peligroso morbo que puede padecer una sociedad.”

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (16)    No(0)

+
0 comentarios