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SE ANUNCIAN PURGAS EN PODEMOS

jueves 01 de diciembre de 2016, 13:50h
No participo de las opiniones negativas que se extienden sobre Podemos ni de los...

No participo de las opiniones negativas que se extienden sobre Podemos ni de los vaticinios que anuncian la paralización de su acción parlamentaria ni de las denuncias de caos interno. Podemos es un partido joven, que disfruta de un líder inteligente y capaz. Se ha dicho con razón que es el Partido Comunista del siglo XXI. Por lo pronto ha engullido al Partido Comunista clásico, que se mantenía y se mantiene con su nombre enmascarado tras las siglas de Izquierda Unida.

Podemos ha tenido un éxito extraordinario con 70 diputados en el poder legislativo, control en el poder ejecutivo de Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza, Cádiz y otras ciudades, y extensión creciente en el poder judicial, donde los jueces podemitas proliferan para alarma de los que defienden por encima de todo la independencia de la Justicia.

En la mayoría de los partidos, y en los comunistas de forma especial, las purgas se suceden hasta que se estabiliza el poder de un líder. Pablo Iglesias lleva luchando desde hace muchos meses por convertirse en el dirigente indiscutible de Podemos. No lo tiene fácil porque las ambiciones son muchas pero está trabajando de forma inteligente y avanza. En el próximo Vistalegre II tal vez consiga imponerse de forma definitiva lo que garantizaría a Podemos unos años de estabilidad. Pablo Iglesias sabe que es necesario racionalizar el partido, tal y como afirmaba Lenin, e impedir disensiones e interferencias. Cree el líder podemita que la victoria en elecciones generales de su partido está próxima, a tenor de la decadencia del PSOE. Sabe también que eso significará un cambio profundo en España, a pesar de las trabas europeas que han agostado la propuesta de Tsipras en Grecia.

Hay que esperar al Congreso del próximo febrero. Si las purgas que propugna Pablo Iglesias se producen, quedará robustecida su autoridad y Podemos caminará hacia el futuro con una esperanza de victoria que no es probable pero tampoco utópica.