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Entrevista

Viggo Mortenssen: "No desprecio el Oscar, pero no trabajo para ganarlo"

domingo 22 de junio de 2008, 21:44h
Donde nos sorprendió, además, con un desnudo integral que dio mucho que hablar…
(Sonríe con cierto rubor) Lo sé, no soy ajeno a eso. Esa escena exigía ese desnudo, pero no fue fácil para mí hacerla. Me sentí vulnerable, intimidado, extraño. Me gastaron bromas con “mi tamaño”, como es lógico, y el ambiente se fue relajando. Ahora estoy muy contento con el resultado y creo que no me equivoqué cuando acepté mostrarme desnudo.

¿Quiere eso decir que empieza a disfrutar, más que nunca, con lo que hace?
En cierta medida sí… ¿Una ironía, verdad? Llevo más veinte años trabajando en el cine. He rodado más de cuarenta y cinco películas pero, hasta que apareció en mi vida “El señor de los anillos”, no era conocido para el gran público. Y no era algo que me obsesionara, te lo digo de verdad…

¿La sombra del rey Aragorn es alargada?
Le debo estar delante de ti hoy, haciendo esta entrevista, y el haber rodado películas como “Una historia de violencia” o “Promesas del este”. Su sombra me encanta y coincido con él en el gusto por la soledad. Soy un tipo muy sociable, pero me encanta estar sólo, oír el silencio, no hablar con nadie durante un rato. Lo que a los demás le volvería locos, aunque no te lo creas, a mí me da energía.


La convivencia entre el tímido y la estrella no debe ser fácil…
A veces no se llevan muy bien, porque son dos personalidades de difícil convivencia. Mi timidez me convierte en una persona de apariencia fría y distante. Por suerte, me gusta la gente y éso me convierte en alguien sociable, que tiene su mecanismo de defensa en la conversación...

Los que le conocen bien sólo tienen elogios hacia usted. ¡Necesito un defecto que le haga humano!
(Risas) Tengo unos cuantos, pero mi impaciencia es el más incontrolable de todos. Yo lo quiero todo “para ayer”, y me cuesta amoldarme al ritmo de los demás. Me duele la injusticia, ver como maltratan a un inferior. Ese tipo de cosas hacen que me exalte mucho. Sé que por gritar no llevo más razón, pero no puedo evitarlo…

Me cuesta imaginar gritando a alguien que habla susurrando como usted…
En la intimidad soy un tipo templado, creo que con buen carácter incluso, pero las situaciones límites me ponen a prueba, aunque mis gritos son muy medidos (risas) y sólo los doy cuando ocurren cosas que me duelen de verdad.

Aún así, nueve de cada diez mujeres, mueren por sus huesos, ¿le gusta que te consideren sexy?
¿De veras crees que soy sexy? Mírame bien. Soy un tipo normal, en el que la gente se fija porque soy célebre. Si caminara por la calle, sin la fama a cuestas, te aseguro que nadie se daría la vuelta para mirarme. No me interesan nada esas cosas, la verdad.

En el fondo le halagan un poco...
A quien le hacen feliz esos comentarios es a mi madre. Cuando una revista americana me consideró uno de los 50 hombres más guapos del mundo, mi madre se lo decía a todo el mundo. Estas cosas me hacen reír, nada más. Soy consciente que son el resultado del éxito de una película…



Siempre dice que le debe gran parte de su éxito a Henry, su hijo. Él fue quien casi le obligó a ser Aragorn…
Él fue quien me convenció para que dijese sí a la película. Se había leído la trilogía, conocía de memoria la historia. Se lo comenté a él y no me dejó decir que no.

Se convirtió en su mejor representante…
Le doy las gracias a menudo. Me río mucho con él. Tiene ya veinte años y tenemos conversaciones muy interesantes. Estoy muy orgulloso de él porque es un chico muy sano, muy paciente, al que le encantan los animales. Es mucho más abierto que yo y hace en seguida amigos. No sé, aunque parezca una locura, cada día que pasa le veo como un ejemplo a imitar…

Lo normal sería lo contrario…
Dicen que los padres nos vemos proyectados en nuestros hijos. A mí eso no me ocurre porque mi hijo y yo somos muy amigos. Me estrené en la paternidad siendo muy joven y mi hijo ha crecido viendo en mí a un amigo incondicional. Es cuestión de confianza...

¿Qué cosas les unen?
Es un chico muy curioso. Sale a mí en que le gusta la soledad. De pequeño yo le observaba mucho cuando jugaba. Había días que con sólo un palo y una piedra se entretenía. Es un chico que desarrolla mucho la imaginación y le resulta fácil inventarse todo un mundo a su alrededor. A su edad, a mi me gustaba pescar, jugar tranquilo, dar vueltas yo solo. Y él ha heredado eso de mí. Hay momentos en los que sí me veo muy reflejado en él y me recuerda mi infancia..


¿Volvería a aquellos tiempos?
Repetiría todas y cada una de las cosas que hice. El paso de los años me ha dado un perspectiva que me ha hecho madurar. Ahora veo las cosas desde la distancia y, lo que aprendí en aquellos años, es lo que ha hecho de mí lo que hoy soy. Y, aunque reconozco que soy un tipo un tanto peculiar, creo que el resultado no es tan malo..

¿Ha conseguido sobrevivir a la dinámica de Hollywood?
Con la vida que yo llevo sí. Tengo fama de “ir a mi aire”, y así es de verdad. La “pompa” de Hollywood no me interesa nada. Tengo la suerte de no tener que vivir allí para trabajar, así que mi supervivencia está garantizada. Lo mío es la libertad, la naturaleza..

¿Y la vanidad?
Soy un poco vanidoso, sino no sería actor. Yo tengo mi “ego”, como todos, lo que ocurre es que lucho para que no se me desarrolle mucho para evitar “mirarme el ombligo”. Yo trabajo para contar historias, para que la gente de identifique con mis personajes, pero no lo hago pensando en una recompensa traducida en premio. Yo no desprecio un Oscar, pero no trabajo para que me lo den. No trabajo para competir con mis compañeros y ver quién es mejor. Lo mío es vocacional, me sale de dentro…