Lo mejor y lo peor del Congreso del PP
Joaquín Vila
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directorelimparciales/8/8/20
domingo 22 de junio de 2008, 22:10h
Rajoy ha amarrado una cierta tregua con buena parte de los críticos del partido. Y esto, aunque sólo de momento y a la desesperada, puede ser lo mejor para el PP tras el Congreso. Firmar una reconciliación, pues de la crisis no ha salido un atisbo de acuerdo. Nadie ha sido capaz de sacar los “principios” del laberinto, sobre todo, porque los más revoltosos se arrugaron por miedo a perder en la contienda. Y han decidido dejar para otra ocasión la catarsis, recoger la artillería y hasta la próxima. Ahora, a navegar juntos, como escribe el maestro Anson en su “Al aire libre”.
También la presencia poderosa de Aznar, con un discurso medido, sin hacer sangre pero sin morderse la lengua, ha oficializado la tregua. María Dolores de Cospedal, además de los piropos que ha recibido por “guapa”, ya es una de las estrellas de Rajoy. Arenas, con sus mil batallas a cuestas, aporta conocimiento y oficio. Gallardón, desde el abismo del centro, agita. González Pons, García Escudero, Ana Mato y Soraya Saénz de Santamaría cierran el núcleo duro dispuesto a arropar y a colaborar con el líder. Esta es la unidad proclamada por Rajoy.
Pero lo peor es que en este Congreso, Rajoy ha impuesto su nuevo talante sin apenas oposición. De la polémica ponencia política elaborada por María San Gil no han quedado ni las raspas. Tenía razón la corajuda política vasca cuando advertía de que su estampida fue por una cuestión de fondo, no sólo de formas. Ahora el PP ha decidido pactar con los nacionalistas en todo aquello que no roce la unidad de España, la soberanía y la igualdad entre los españoles. Si se atienen a la ponencia aprobada, van a negociar con los vascos las cuotas pesqueras del Cantábrico y poco más.
Aznar le endosó una buena colleja a Rajoy cuando le advirtió de que, primero hay que ganar y, luego, pactar. Para que no se acuerden de él siempre que justifican los acuerdos con el PNV. Y Esperanza Aguirre, “el verso suelto del poema”, según ella misma, desarmado su Ejército, ironizaba sobre el “ser integrador con los del botafumeiro”. Jaime Mayor Oreja, ausente María San Gil, se sumó a las collejas. Que, al final, quedaron en eso.
Aunque el problema venía de lejos, al impedir desde Génova la presencia de candidaturas alternativas si no iban pertrechadas de avales. Perdieron la ocasión de confrontar caras e ideas. Pese a todo, Rajoy se llevó un buen revolcón al convertirse en el presidente del PP que menor apoyo ha recibido. Obtuvo el 84,24 por ciento de los votos. Y todo lo que no supere con creces el 90 por ciento supone una catástrofe. La democracia interna de los partidos.
La tregua permite a los dirigentes del PP concentrarse en la misión que les han encomendado las urnas. Unos, en gestionar y administrar desde sus puestos de Gobierno y, otros, en hacer la Oposición al Gobierno de Zapatero. Que ya es hora.
Y la tregua se romperá si los vaticinios se cumplen y los resultados en las elecciones vascas, gallegas y europeas, que se acercan en este orden, despedazan el nuevo talante de Rajoy. El PP todavía no tiene candidato para las elecciones de 2012.
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Director de EL IMPARCIAL
JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL
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directorelimparciales/8/8/20
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