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TIRO CON ARCO

Una guía pesimista para 2017

Dani Villagrasa Beltrán
domingo 08 de enero de 2017, 19:25h
Este año, la agencia Bloomberg ha vuelto a elaborar su particular guía pesimista para el año entrante. Permitirse ser pesimista es un lujo que no está al alcance de todos, y demuestra el vigor de la prensa económica estadounidense. Pero si la guía para 2017 es interesante, todavía lo es más la guía para el año que dejamos atrás. Los autores destacaban entonces por dónde se podría torcer el mundo en 2016 y, cenizos entre los cenizos, acertaban bastante. Entre los peligros de entonces se encontraban el ‘Brexit’ o la victoria de Donald Trump, por supuesto. Se hablaba de ciberataques rusos a los grandes bancos –de momento, los ciberataques se han producido por la vía propagandística, eso que ahora los medios llaman ‘hackear’ las elecciones en EEUU-. Se ponía encima de la mesa el problema de un colapso de la Unión Europea por miedo a la inmigración, con ataques terroristas al estilo de los sufridos en París.

Para 2017, los analistas de Bloomberg siguen con sus vaticinios pesimistas, derivados, sobre todo, de la política exterior del presidente Donald Trump, que toma posesión el próximo 20 de enero. Hablan de un reparto del mundo al estilo de la conferencia de Yalta tras la Segunda Guerra Mundial, en el que Rusia recupera su poderío, de guerra económica entre EEUU y China, de tensiones con Corea del Norte o de, entre otras cosas, una Unión Europea amenazada por el auge de los populismos. Incluso de escalda bélica entre Arabia Saudí e Irán.

A España, que tuvo cierto protagonismo en el debate internacional durante la crisis de deuda, ni se la nombra. Supongo que volver a la irrelevancia es una de las consecuencias de haber salido de la crisis.

La economía es la ciencia del pesimismo, y es natural que se elaboren estas listas del ‘peor escenario posible’, porque nada hay tan miedoso como el dinero. Sin embargo, para el público, una exposición prolongada al desastre diario, amplificado en los altavoces de los medios de comunicación y las redes sociales, puede llevar a un estado de paradójico optimismo. Desde 2008 se nos viene diciendo que todo va a ir a peor, que las nuevas generaciones vivirán peor que las de sus padres. Y aquí estamos, como en aquel disco de Los Ilegales, “Agotados de esperar el fin”.

La primera vez que se utilizó el término ‘optimismo’ fue para reírse de él. Lo inventó Voltaire para referirse a los postulados de Leibniz, que ridiculizó en su novela ‘Cándido’. Ha tenido mala prensa el optimismo, a lo largo del tiempo. La ciencia del optimismo está todavía por inventar.
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