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FIN A LA POLÍTICA 'PIES SECOS/PIES MOJADOS'

Obama ningunea a Trump: se despide afianzando el deshielo con Cuba

Obama ningunea a Trump: se despide afianzando el deshielo con Cuba

EL IMPARCIAL
viernes 13 de enero de 2017, 02:45h

Barack Obama está afrontando sus último días como presidente de los Estados Unidos con vehemente irreverencia a su sucesor. La última medida adoptada por su Ejecutivo ha tocado dos de los temas más sensibles en la presente transición de mandatarios estadounidenses: Cuba y la inmigración. Así, el jefe del gobierno ha anunciado este jueves el final del la política de "pies secos/pies mojados", por la que los cubanos que escapaban de la isla y eran interceptados en el mar eran deportados (pies mojados) y los que llegaran a tierra continental eran adoptados (pies secos).

En concreto, lo mollar del texto de esta enmienda a la Ley de Ajuste Cubano de 1966 es que decreta la legitimidad al Secretario de Justicia de Estados Unidos para acoger y custodiar a los cubanos que buscaran asilo en territorio norteamericano, tanto si hubieran arribado de forma permitida como ilegal, hasta la entrega de la residencia permanente si permanecían un año de las costas de Florida hacia dentro.

La elimnación de esta política, puesta en marcha en 1995, ha sido uno de los reclamos capitales del gobierno de Cuba y Obama ha atendido a las reiteradas peticiones de los dirigentes castristas al respecto, justo en su despedida del cargo y con la voluntad de afianzar el acercamiento político bilateral de dos enemigos íntimos históricos, sin tener en cuenta la postura que tomará Donald Trump a partir del 20 de este mes. Si bien el magnate amenazó en campaña con fracturar el deshielo y el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambas naciones.

"Hoy Estados Unidos está dando pasos importantes para normalizar las relaciones con Cuba y para lograr una mayor consistencia en nuestra política de inmigración", proclamó Obama. El presidente se comprometió a poner su voluntad en deportar a todos los migrantes cubanos que no califiquen para optar a ayuda humanitaria. "Al dar este paso, estamos tratando a los emigrantes cubanos de la misma manera que tratamos a los migrantes de otros países", afirmó antes de calificar la política abortada como una argucia "que pertenece a otra era". No parece un movimiento inocuo, si se atiende a los datos ofrecidos por la Guardia Costera estadounidense, que confirman que desde el 1 de octubre pasado, cuando comenzó el año fiscal, en torno a 1.800 cubanos han intentado emigrar a Estados Unidos por vía marítima.

Esta decisión redondea la despedida del presidente afroamericano, que confesó en su útimo discurso que diagnosticaba que "la democracia está en riesgo" con la entrada del nuevo equipo gubernamental y contradijo, sin ambajes, el criterio de Trump relativo a la postura estadounidense frente a los asentamientos israelíes y ante las Naciones Unidas. Pareciera que al demócrata saliente no le importa demasiado contravenir a su sucesor y, al tiempo que la comunidad anticastrista sita en Miami (fuerte bastión trumpista en las elecciones) considera que Obama ha regalado al régimen cubano todo lo que ha pedido y ha armado a Raúl Castro de cara a futuras negociaciones bilaterales, otorgaba, por sorpresa, la Medalla de la Libertad a Joseph Biden, su mano derecha en la Casa Blanca durante los últimos ocho años. El más elevado reconocimiento civil del país sólo había sido entregado al papa Juan Pablo II, el expresidente Ronald Reagan y el exsecretario de Estado Colin Powell.

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